Dando vueltas por allí, encontramos al brillante Hiroshi Kawasaki. Poeta digno de la imaginación de Luis Buñuel. He traducido el poema: Domingo, una suerte de fábula erótica (?), léanlo y cáiganse de espaldas, si tienen ganas.
Domingo
Me levanto en la mañana
desmonto de la pared mi arma de caza
de un escopetazo vuelo la taza de café
que está sobre la mesa, y
lánguidamente bostezo.
Me meto en el océano
me recuesto en las olas,
pero los dedos ignorantes de mis pies
y mi rostro se elevan sobre la
superficie
Entonces
mi asustadiza espalda se pregunta:
“¿Debería quedarme dormida?”,
en tanto mis muslos no saben qué hacer
de su vida.
Sólo mis manos,
Sólo mis manos,
nada olvidadizas,
chapotean con prudencia un poco.
Salgo del océano,
en la playa me encuentro un pez de mi mismo tamaño
lo cargo sobre mis hombros,
Lo llevo de vuelta a su sitio, no pesa nada.
Todavía vivo, de vez en vez se retuerce
haciendo que tambalee.
Una jovencita de erectos pezones se me acerca,
dejo el pez en el suelo,
quito de mi pene la paja que lo envuelve
1968, Hiroshi Kawasaki
Traducción propia
Reproduzco el poema a los fines de la difusión en castellano, sin ánimo de afectar el derecho intelectual del autor.
fuente:
http://japan.poetryinternationalweb.org/piw_cms/cms/cms_module/index.php?obj_id=7177

