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silencio congelado

En el silencio congelado del infierno donde no arde la culpa ni la piel, dos fantasmas se buscan en lo eterno como dos sombras antes de nacer. No hay llamas, no hay castigo, no hay campanas, sólo un aire de vidrio alrededor; ella lo mira desde la distancia donde se rompe el nombre del amor. Él la recuerda sin haberla tenido, ella lo espera sin poder llegar; son dos ausencias, dos cuerpos perdidos, dos juramentos bajo un mismo mar. Y se aman sin tocarse todavía, y se nombran sin poder hablar; el infierno es esta lejanía de estar tan cerca y no poder cruzar. Dos fantasmas enamorados en un invierno sin final, con los corazones apagados y una luz imposible de apagar. Dos fantasmas condenados a no morir ni despertar; se besan sólo en los espejos del hielo azul de la eternidad. Ella fue luna sobre cementerios, él fue un hombre que olvidó volver; se encontraron detrás de los misterios donde el tiempo no sabe qué perder. No tienen sangre, pero tienen frío; no tienen labios, pero tienen sed; y ...

crónica del hombre ausente

Cada día más distante, más detrás de su mirar, pierde raíz, pierde sentido, pierde la forma de estar. Camina, pero no vuelve, respira, pero no está; su corazón es un cuarto que nadie puede habitar. Pierde latido en la sombra, pierde su nombre al pasar, pierde una voz en el viento, pierde las ganas de amar. Y en el espejo la mira, pero ella ya no es de ahí; es una luz que se apaga donde él no puede seguir. Su amor se vuelve reflejo, su reflejo, soledad; una mujer indecible del otro lado del mar. Fantasma, espuma de los días, hombre sin centro ni lugar; todo lo que ama se retira como la orilla de la sal. Fantasma, sombra detenida, nadie lo termina de mirar; vive muriendo todavía en una casa sin umbral. Cada día más lejano, más parecido al cristal, toca las cosas del mundo sin poderlas despertar. La taza queda en la mesa, la cama guarda su edad, la ropa imita su cuerpo, pero él no regresa más. No hubo trueno ni sentencia, no hubo cuchillo final; sólo una lenta intemperie, sólo aprender a ...

horror vacui

La taza está vacía, también la luz. No falta nada. El agua no pregunta por qué refleja la luna. Una hoja cae sin destino, sin tristeza. Nadie la llama. Nadie la pierde. El aire la recibe. Yo también fui nombre, deseo, sombra. Ahora respiro y todo pasa sin tocarme. La mujer imposible ya no es herida: es nube. Viene, se borra, vuelve al cielo. No busco el centro. No busco la señal. El camino quieto camina. El sol se apaga como una lámpara en una casa sin dueño. Y el infinito no se abre: permanece. Vacío el cuenco, vacío el pecho, vacía la voz. Pero en lo vacío canta lo que no exige ser. Nada llega. Nada se va. Todo descansa.

demiurghost

I. Alguien soñó un espejo, y en su fondo un dios menor creyó que era el primero; no supo que su luz venía de otro, ni que él también dormía en sueño ajeno. II. Bajó por las diez ramas del gran Árbol, de la Corona ciega hasta el Reino; en cada hoja ardía un nombre impronunciable y en cada nombre se ocultaba el miedo. III. Hizo los hombres, los espejos, la cópula, las cosas que repiten y se copian; y odió, sin entenderlo, su faena: mirar tantas heridas de su herida propia. IV. Mas detrás de aquel dios había otro dueño, y detrás de aquel, la sombra de un tercero; el Árbol no tenía raíz ni cielo: era un anillo, un tigre, un libro eterno. Estribillo No reces al que urdió la madrugada, que él también fue soñado y no lo sabe; trepá las ramas, hoja por palabra, hasta el Nombre que a nadie ya le cabe. Puente Y si al llegar a lo más alto hallaras un espejo vacío, sin un dueño, sabrás por fin la única certeza: que soñabas que alguien te soñaba el sueño.

muerto el sol

**Verso 1** Yo vi morir el sol sobre los mares, no como muere un fuego en la senisa, sino como una antigua profecía que se cumple en silencio y sin altares. Vi detenerse el oro de la tarde, vi la luz regresar a su extravío, y en el centro sin nombre del vacío arder la eternidad, cobarde y grande. **Pre-Estribillo** Y comprendí que el día era una máscara, que el tiempo era una forma del temblor; detrás de cada estrella innumerable hay otra noche anterior al resplandor. **Estribillo** Muere el sol, pero no muere el abismo, cae la luz, pero queda lo demás; el infinito se mira a sí mismo en un espejo que no tiene final. Muere el sol, y en su última agonía todo lo que fui vuelve a comenzar; soy una sombra buscando todavía la puerta imposible de la eternidad. **Verso 2** Bajo la luna pálida y futura, anduve entre planetas apagados; eran dioses antiguos, olvidados, girando en su perfecta desventura. No había voz, ni pájaros, ni viento, sólo una inmensidad sin despedida; la muerte del sol era ...

imposible

**Verso 1** Yo que busqué en la noche una figura, no de carne mortal sino de niebla, vi su nombre encenderse en la tiniebla como una rosa ajena y futura. No estaba en el jardín ni en la memoria, ni en el agua que copia las estrellas; era la sombra exacta de las bellas cosas que no suceden en la historia. **Pre-Estribillo** Y supe que el deseo es una herida que no quiere cerrarse ni sangrar; un dios menor que inventa otra vida para después negárnosla al pasar. **Estribillo** Mujer de luz, mujer inalcanzable, puerta cerrada al fondo del azar; te nombro y te perdés, inevitable, como la luna dentro de la mar. Mujer que no será, pero perdura, sueño que el tiempo no podrá tocar; sos la forma secreta de una ausencia, la sed que no se deja saciar. **Verso 2** Te vi pasar detrás de los espejos, no como quien camina, sino huye; tu sombra era una música que fluye desde remotos patios y reflejos. Había en tu mirar algo de aurora, pero una aurora escrita para nadie; el aire se volvía casi sangre cu...

morfema

**Verso 1** Yo que crucé las salas del invierno, donde la luz se pierde y se demora, vi duplicar mi sombra a cada hora como un antiguo juramento eterno. Vi en el cristal la forma de otro día, un rostro que era mío y no era mío, la lenta certidumbre del vacío mirándome con muda lejanía. **Pre-Estribillo** Y supe que en la noche hay una puerta, que nadie abre dos veces sin temblar; detrás de cada imagen hay desierta otra imagen que vuelve a comenzar. **Estribillo** Espejo, oscuro río detenido, metal donde mi nombre se extravió; yo busco al que fui, pero el olvido me devuelve otro rostro y otra voz. Espejo, laberinto de la luna, cielo al revés, memoria y soledad; qué mano de la suerte o la fortuna me condenó a mirarme y no encontrar. **Verso 2** Ante el agua callada de los patios, bajo la tarde azul, casi sagrada, vi repetirse el vuelo de una nada, un pájaro invertido entre presagios. Y en la madera roja de una mesa, pulida por los años y la bruma, ardía un resplandor que se consume como ...