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siestar

Bajá un cambio, dejá que el día se haga a un lado, la calle sigue igual de loca sin nosotros dos. Apagá todo, que el mundo espere un rato, si total nadie nos reclama este pequeño sol. Y yo me tiro acá, en el hueco tibio de tu espalda, como quien llega a su lugar. Dormir al sol, con la persiana a medio cerrar el ruido queda allá lejos sin poder entrar. Quedarnos así, sin tener nada que explicar, y en tu piel que huele a tarde respirar. Tu risa suelta, mate lavado en la mesita, una radio que murmura pero no molesta. Y en ese clima de domingo que no apura, me acerco despacito y te beso la cintura. Y yo me quedo acá, con tu panza haciendo de almohada, como si todo estuviera en paz. Dormir al sol, dejando el tiempo resbalar, que el quilombo de ashá afuera no nos venga a buscar. Quedarnos así, medio dormidos, medio en vos, y en tu ombligo hacer un nido de calor.

curva

magia en la curva, todo se acelera, luna en cuarto entrando por la persiana entera, viernes en hotel, ciudad que no duerme, una deuda de piel que el cuerpo resuelve. un beso debido —lo damos sin pensar— como si el tiempo no fuera a cobrar, luces de neón, tu risa en mi oído, todo es tan frágil, todo tan vivo. vapor en la vereda, la noche nos nombra, pasa una bici, se pierde en la sombra, tus pupilas grandes dicen “quedate”, aunque el mundo empuje para otro lado y arda. y vamos sin mapa, sin freno, sin ley, narices en falta, respirando al revés, lo que no se dice también hace ruido, y en este segundo ya está todo dicho. si esto es perderse, me pierdo otra vez, si esto es caer, no me importa caer, porque en la curva —justo antes de ver— algo se enciende… y no quiere volver.

melindrome

(Verse 1) There’s a blue sky in my bedroom But the sun don’t make a sound Got a goldfish on the ceiling Swimming circles upside down There’s a phone that keeps on ringing But it never shows a name I keep staring at the mirror And it never looks the same (Pre-Chorus) I feel something in the static Like a dream I almost had (Chorus) I’m empty in the light, in the light tonight Dancing with a shadow I can’t find Everything’s alive, but it’s out of time Like a movie playing in my mind I’m empty in the light, in the light tonight Colors fading into black and white Say my name, but it don’t feel right I’m empty in the light (Verse 2) There’s a train inside my heartbeat But it never leaves the station All the words are turning backwards Lost inside translation Got a pocket full of questions That dissolve into the air Every step I take is echo Like there’s nobody there (Pre-Chorus) I feel something in the static Like I’m almost coming back (Chorus) I’m empty in the light, in the light tonight ...

a.p.e.n.a.s

Siempre con un conejo en la galera, siempre con el as en la manga, siempre buscando la última palabra cuando ya no queda nada. Siempre estirando el silencio como si fuera elástico, siempre bordeando el final con un gesto casi mágico. Siempre un truco más, una carta escondida en la mirada, una forma de torcer lo irreversible aunque el mundo ya no diga nada. Y aun así, cuando cae la noche sin testigos, cuando el telón no responde, cuando el aplauso es olvido, queda apenas un hilo de voz suspendido en el aire, como un acto sin público, como un dios sin nadie que lo nombre.

Feliz Fénix

En ciudades vacías sopla el viento, un eco de vos gira en el metal, las luces se apagan lento, lento y el tiempo se rompe en espiral. Hay un cactus guardando el desierto, con espinas de sol y sal, y yo cruzando este cuerpo incierto como un fuego que quiere estallar. Y arde… arde lo que fui, lo que soy, arde sin nombre ni voz, en el borde del espejo. Renazco, como el ave fénix en vos, de las ruinas del adiós, de un silencio sin regreso. El espíritu quedó atrapado en un vidrio que no deja ver, pero late del otro lado como algo que va a volver. Y en la noche quebrada del mundo una chispa se vuelve a encender, no hay final cuando todo es profundo, no hay caída que no haga crecer. Y arde… arde lo que fui, lo que soy, arde en cada rincón, como un grito sin reflejo. Renazco, como el ave fénix en vos, entre polvo y carbón, aprendiendo a ser fuego. Puente: Si me rompo, me abro, me doy, si me pierdo, me encuentro mejor, todo muere para nacer hoy, todo vuelve con otro color. Final: Y arde… pero e...

agosto

Era agosto en tus ojos negros, brillaban como dos lunas sin hablar, y yo ahí, medio perdido, sin saber bien qué mirar. Tenías frío en la nariz, esa forma de reírte al tiritar, y en tus pies un mundo entero que no paraba de vibrar. Y yo te miraba así, como si fuera a entender, pero era más simple que todo: me gustabas, nada más que eso. *(Estribillo)* Y era vos, y era el tiempo cayendo lento, y era yo quedándome en ese momento. Sin pensar, sin buscarle explicación, era agosto en tu mirada y yo cayendo sin razón. Las noches eran más largas, como todo lo que no va a volver, y nosotros ahí parados sin saber qué iba a pasar después. Pero algo estaba claro, aunque no lo pudiera decir: no hacía falta entenderlo, era quedarse y sentir. *(Estribillo)* Y era vos, y era el tiempo cayendo lento, y era yo quedándome en ese momento. Sin pensar, sin buscarle explicación, era agosto en tu mirada y yo cayendo sin razón. Era simple, era así, vos ahí y yo ahí. Y el mundo pasando igual, pero no importaba ...

cicloide

3, 5, 22, 11, no son números: son puertas, códigos del fuego antiguo que en la sangre se despiertan. Ocurre en octubre, mes de umbral encendido, cuando el velo se adelgaza y respira lo escondido. Hay un pulso en la materia, una grieta en la estructura, donde el tiempo se arrodisha en la hora de la purga. Dos peces en el infinito se miran sin parpadear, uno sueña lo que el otro todavía no puede nombrar. Son principio sin comienzo, son reflejo sin final, como un dios que se contempla en su propio manantial. Y después del hijo —carne abierta, forma, signo— desciende el espíritu como un fuego sin destino. No nace: se revela, no habla: ilumina, es el eco de lo eterno respirando en la ruina. 3, 5, 22, 11, la espiral vuelve a ascender, cada cifra es un latido de lo que insiste en no ser. Cicloide del misterio, curva sagrada del ir, lo que cae hacia la sombra es lo que aprende a subir. Ocurre en octubre, cuando arde lo invisible, cuando el alma se desborda en lo apenas perceptible. Y en el cen...