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nieve

Cae la nieve y se enfría la nariz, un beso tibio, un café, un cigarrillo, la madrugada se parece tanto a mí: humo en los ojos, corazón en los bolsillos. Sombras quietas en un rincón sin luz, perros en la calle ladrándole al frío, tu respiración dibujando una cruz sobre el vidrio empañado del olvido. Cae la nieve, cae despacio, como cae lo que no vuelve más, vos te dormís entre mis brazos y yo no sé si te puedo alcanzar. Cae la nieve sobre el techo, sobre el miedo de quedarnos solos, un poco de amor contra el invierno, un poco de calor para nosotros. La radio suena desde otra habitación, una canción que nadie escucha completa, la noche guarda debajo del colchón todas las cosas que tu boca no confiesa. Tu ropa cuelga detrás de la humedad, mi mano busca tu cintura entre las mantas, afuera el mundo se podría congelar, pero tu cuerpo todavía me hace falta. Cae la nieve, cae despacio, como cae lo que no vuelve más, vos te dormís entre mis brazos y yo no sé si te puedo alcanzar. Cae la nieve ...

equilibrio

La verdad fue sostenernos cuando todo iba a caer, vos tirando para un lado, yo aprendiendo a no ceder. Nos quisimos en el borde, sin saber cómo volver; cada abrazo fue una cuerda, cada beso, un desnivel. Yo buscaba el equilibrio con tu pulso contra el mío, pero amar también es eso: dar un paso hacia el vacío. Equilibrio, equilibrio, ni tan cerca ni tan lejos, vos cuidando tus heridas, yo peleando con mis miedos. Equilibrio, equilibrio, qué difícil mantenerse cuando el cuerpo pide todo y la vida pide suerte. Vos querías ser de piedra, yo quería comprender; pero nadie queda ileso cuando aprende a depender. Nos medíamos las fuerzas como antes de perder, vos fingiendo que podías, yo fingiendo no doler. Y al final no hubo culpables, ni inocentes que salvar; solo dos desordenados aprendiendo a respirar. Equilibrio, equilibrio, ni rendirse ni quedarse, vos soltando lo que pesa, yo tratando de soltarme. Equilibrio, equilibrio, no es la calma ni el control; es bailar sobre la herida sin caer en...

peso muerto

La verdad fue lo que hicimos, no lo que íbamos a hacer; fue quedarnos sin palabras, fue mirarnos y ceder. La verdad está en los actos, en la forma de perder, en las cosas que cargamos por no dejarlas caer. Todo aquello que yo intento vuelve roto, vuelve incierto; todo aquello que levanto se convierte en peso muerto. **Crecer duele, puta madre,** nadie sale sin romperse. **Vos, que sos puro músculo,** **lo sabés mejor que nadie:** no hay espalda que resista lo que el alma no sostiene, ni hay un cuerpo que se salve si el pasado no se mueve. Yo cargaba con tu ausencia, vos cargabas con mi voz; nos hicimos tanta fuerza que quebramos a los dos. No fue falta de deseo, ni fue falta de valor; fue el orgullo haciendo prensa sobre el pecho del amor. Todo aquello que yo intento cae al fondo de lo nuestro; cada paso que doy solo me devuelve al mismo centro. **Crecer duele, puta madre,** no se aprende sin perderse. **Vos, que sos puro músculo,** **lo sabés mejor que nadie:** hay un peso que te entr...

recordar es peor

Voy perdiendo la memoria, detalle a detalle, dolor a dolor, como quien apaga luces  en una casa sin sol. Primero olvido tu risa, después el color de tu voz, la forma en que me mirabas, la hora exacta del adiós. Se me borran las esquinas, los lugares donde fui feliz, pero hay algo que resiste, una sombra detrás de mí. Si sufrir es estar vivo, recordar es peor; cada imagen que regresa abre de nuevo el dolor. Voy perdiendo la memoria, detalle a detalle, dolor a dolor, pero el cuerpo no se olvida de lo que perdió el corazón. Ya no sé qué día era, ni qué canción sonaba allí, ni quién soltó primero la mano del porvenir. He olvidado tus palabras, las promesas y el rencor, pero todavía despierto buscando tu respiración. Porque el alma tiene archivos que la mente no puede quemar, y aunque borre cada nombre, algo insiste en recordar. Si sufrir es estar vivo, recordar es peor; cada imagen que regresa abre de nuevo el dolor. Voy perdiendo la memoria, detalle a detalle, dolor a dolor, pero el c...

nada debo

Ya no te debo nada, te di cada rincón de mí, cada error, cada virtud, lo que fui cuando te vi. Te di el poco fundamento que sostiene mi verdad, las palabras que no dije, mi manera de esperar. Te di la noche y su desvelo, la fe que nunca confesé, mis manos llenas de preguntas y el miedo de volverte a perder. Ya no te debo nada, ni una lágrima ni un adiós, te di el aire que respiro, te di el pulso del corazón. Ya no te debo nada, todo lo mío se quedó en esa casa que inventamos y que el tiempo derrumbó. Te di mis contradicciones, mi torpeza y mi ansiedad, las derrotas que escondía, mi pequeña dignidad. Te di domingos vacíos, madrugadas sin dormir, cada parte de mi cuerpo que aprendió a vivir en ti. Te di la voz con que te nombro, la piel que no sabe mentir, el último lugar del mundo donde todavía eras feliz. Ya no te debo nada, ni una lágrima ni un adiós, te di el aire que respiro, te di el pulso del corazón. Ya no te debo nada, todo lo mío se quedó en esa casa que inventamos y que el tie...

te miro

Te miro y se queda quieta la ciudad, como si todo supiera que no debe molestar. Te miro y no sé volver a mí, tu mirada abre una puerta que no termina de abrir. Y me pierdo, me pierdo despacio, como el río cuando llega sin saberlo hasta tus brazos. Y me pierdo, pero no quiero salir, si perderme en tu mirada es la forma de seguir. Nos miramos y se apaga la razón, queda el aire entre nosotros respirando una canción. Nos miramos sin promesas que decir, como dos desconocidos que se acaban de elegir. Y me pierdo, me pierdo despacio, como el cielo entre la niebla, como el sueño entre tus labios. Y me pierdo, pero no quiero salir, si perderme en tu mirada es volver un poco a mí. No preguntes dónde estamos, no hace falta regresar, hay caminos que aparecen cuando dejamos de buscar. Y me pierdo, me pierdo en vos, como la noche se pierde cuando sangra el sol.

en la altura

Vos eras mar, yo un río buscando salida. Nos encontramos tarde, donde la montaña corta la vida. Subimos sin hablar, con el amanecer en la espalda, tu boca llena de invierno, mis manos llenas de nada. Y dormimos en la nieve, como si el frío fuera hogar, vos tan cerca de mi cuerpo, tan imposible de alcanzar. Éramos silencio en la altura, dos sombras mirando el lago, yo bajando hacia tu río, vos perdiéndote en el sol No hubo promesas, sólo vapor al respirar, una huella en la montaña que la mañana iba a borrar. Te quise sin hacer ruido, como el agua quiere al cielo: sabiendo que nunca llega, pero reflejándolo entero. Y dormimos en la nieve, hasta que empezó a clarear. Vos volviste a tu distancia. Yo no pude regresar.