cicatrices
Veremos qué dice el azar cuando se quite los guantes, cuando regrese a cobrar las deudas de los amantes. Traerá su baraja herida, su flor de mercurio y sal, porque al repartir la sombra siempre hace trampa al final. Hay una mujer de plumas bailando sobre el abismo, con las dos piernas difuntas y el corazón en lo mismo. No sabe si está bailando o si ha aprendido a caer; cada paso va inventando otra manera de ser. Yamila dice: “Estamos hechos de guerras”. Natalia agrega: “Somos las heridas de las guerras vividas”. Yo no sé quién tiene razón, pero al tocarte comprendo: cada caricia es un frente, cada beso, un armisticio que se va rompiendo. La piel es nuestra atmósfera, nuestro país más pequeño, la frontera donde el sueño se vuelve respiración. Debajo vive una multitud: pulso, sangre y cicatrices, los muertos que nos bendicen, los vivos pidiendo perdón. Veremos qué dice el azar cuando nos vea de frente, vos con tu modo de amar, yo con mi miedo pendiente. Quizá nos deje una herida para pod...