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Ante la ley

Un hombre llega ante la Ley y se encuentra con una puerta abierta y un guardián de abrigo de pieles, nariz larga y barba negra. Pide entrar.  El guardián le dice que ahora no. No le dice que jamás; le dice que no es aún el momento.  Y agrega, como quien deja caer una amenaza tranquila, que pasando esa puerta, hay otros guardianes, mucho más poderosos que él, cuya sola mirada sería insoportable. El hombre, que suponía que la Ley debía estar al alcance de cualquiera, duda. Decide esperar. Se sienta en una silla al costado de la puerta. Pasa allí años. Suplica, pregunta, intenta convencer al guardián. Lo soborna con todo lo que tiene; el guardián acepta, pero aclara que lo hace solo para que no crea que no lo ha intentado todo. La puerta sigue abierta. El hombre envejece mirando la luz que proviene del interior, estudiando cada pliegue del abrigo del guardián, hasta sus pulgas. Olvida el mundo, olvida a los otros guardianes, reduce el universo a ese umbral. Ya casi ciego, percibe...

Macedonio, el zapallo y la Totalidad

“Érase un Zapallo creciendo solitario en ricas tierras del Chaco. Favorecido por una zona excepcional que le daba de todo, criado con libertad y sin la luz solar en condiciones óptimas, como una verdadera esperanza de la Vida.” Así comienza Macedonio Fernández un relato que, bajo apariencia agrícola, despliega una meditación metafísica. El zapallo no es simplemente un fruto exuberante: es la alegoría de una ambición inviable y al mismo tiempo, inevitable. Crece el zapallo sin límite, absorbe espacio, suprime exterioridades. No se contenta con ocupar un terreno; quiere ser cosmos. Y en esa expansión silenciosa se cifra una ironía profunda: la aspiración a la totalidad de la existencia. Desde las alturas conceptuales, la totalidad aparece como promesa de coherencia absoluta: ningún resto, ningún margen, ningún afuera. Un mundo plenamente inteligible, cerrado sobre sí mismo. Pero el problema es lógico antes que metafísico. Cuando algo lo abarca todo, deja de tener contorno, deja de ser al...

秋の葉と雪のあいだで

一番 風がほどく 秋の葉 赤と金が 空を渡る 足音だけが 小さくて 街は息を ひそめてる プレコーラス 白い予感が 遠くで鳴る 季節は境目を 越えようとする サビ 秋の葉 舞い 雪がまだ 名を持たないころ 君と僕 唇が触れて 世界が 静かにほどけた 二番 コートの袖に 冷えた光 初雪の影が 頬をかすめる 言葉はいらない ただ 鼓動が 近づいてく サビ 秋の葉 舞い 雪がまだ 夢のまま 君と僕 同じ息で 時間が 止まった ブリッジ 季節は いつも急ぐけど この瞬間は 置いていく 溶ける前の 白さの中 約束は 生まれない ラストサビ 秋の葉 舞い 雪が空から 降りはじめ 君と僕 もう一度 そっと キスをした アウトロ 葉は眠り 雪は目を覚ます そのあいだで 愛は 名もなく残る

post silentium

Versus I Silentium fuit vallum noctis, umbra longa super ora mundi. In pectore latuit vox tremens, donec tempus ruptum est. Prae-Chorus Audi—terra spirat, corda pulsant contra nihil. Chorus Finis silentii venit, vox surgit ex cineribus. Finis silentii venit, lux loquitur, et veritas ambulat. Versus II Linguae clausae solvuntur, lapides ipsi respondent. Quod tacitum erat, nunc fluit, sicut ignis per ventos. Chorus Finis silentii venit, vox surgit ex cineribus. Finis silentii venit, lux loquitur, et veritas ambulat. Pontis Non clamor vacuus, sed verbum grave et nudum. Non furor, sed pactum inter animam et diem. Ultimus Chorus Finis silentii venit, noctis regnum deficit. Finis silentii venit, et cantus manet. Coda Ubi tacere fuit lex, nunc vivere est dicere.

tiro libre

El viento —ese antiguo mensajero— recorre el mundo como una cifra. No empuja: revela. Hace visible la forma del vacío. El mundo es hueco, pienso, pero no en el sentido de la carensia, sino como lo es un vaso antes del agua o una palabra antes del sentido. Todo lo que existe existe porque el aire lo rodea. La piedra sabe del viento más que del tiempo. Camino. Cada paso confirma una sospecha: el centro no está en las cosas sino en su repetición. El mundo se repite como un verso imperfecto. El viento pasa y al pasar ordena el caos, como si leshera una biblioteca invisible hecha de polvo, hojas, nombres. Nada es sólido. Todo es una forma del tránsito. Las ciudades persisten porque el viento las nombra una y otra vez. Pienso entonces que el mundo es hueco para que algo lo atraviese, como el cuerpo para el alma o el tiempo para la memoria.

memordía

la lentitud también brisha cuando nadie mira copio frases al pasar como quien aprende a amar a shorar respiro y el mundo afloja un poco diciembre cae despacio sobre todo lo que toco acepto la luz que queda el gris que no se va el duelo bailando solo en medio de la siudad no shegué no voy a shegar perdido por perdido sha está pero en el centro de todo algo sigue igual un micro nirvana una rodaja de pan hay un beso intacto como el sol al despertar una noche que me sigue sin pedirme mirar atrás es el espejo viendo la nuca del tiempo como un cangrejo shendo al futuro inverso

obnubilado

Después del infarto el rayo se sentó a fumar en mi costisha izquierda. No estaba pensando El viento usaba mi nombre como abrigo. El mar respiraba con mi pulmón equivocado puro ruido Una gaviota firmó papeles en el cielo. El corazón olvidó su idioma. Luna de espuma No morí. Me quedé mal acomodado. Obnubilado