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disociante

**Verso 1** Me salvó no estar presente, ver la escena desde un tren ni siquiera equidistante: sho era el vidrio del asher. Indiferente a cada instante, con la boca de alguien más, respondía «no fue nada» mientras todo ardía atrás. **Estribillo** No se puede matar sin estar, no se puede mentir sin salir, sin tocar, sin hablar. No se puede andar, no se puede andar con los pies fuera de mí. **Verso 2** Vi mi mano entre tus manos como un pájaro de papel. Vi mi sombra en los mosaicos despegarse de mis pies. El reloj mordía las doce, la cocina olía a gas. sho miraba desde el techo a mi cuerpo respirar. **Estribillo** No se puede matar sin estar, no se puede mentir sin salir, sin tocar, sin hablar. No se puede andar, no se puede andar con los pies fuera de mí. **Puente** Fue una forma de salvarme: desaparecer sin huir. Pero el cuerpo guarda el sitio donde tuve que partir. **Estribillo final** No se puede matar sin estar, no se puede mentir sin salir, sin tocar, sin hablar. No se puede andar, ...

colgado del símbolo

**Verso I** Dibujé una puerta sobre la pared, para que la noche pudiera volver. Le puse otro nombre a la oscuridad y el miedo aprendió a parecerse a la verdad. La ciudad mastica su electricidad, vende paraísos en la terminal. Yo sigo esperando una revelación en la luz enferma de un televisor. **Preestribillo** Todo lo que nombro empieza a existir; todo lo que callo vuelve contra mí. **Estribillo** Colgado del símbolo, creando sentido, atado a una palabra para no caer al vacío. Colgado del símbolo, leyendo el destino en una cicatriz, en un gesto perdido. Si el mundo no significa nada, si Dios se quedó dormido, voy a inventar una señal para seguir vivo. **Verso II** Construimos templos para soportar que detrás del nombre no haya nada más. Besamos emblemas, juramos lealtad, vestimos de historia nuestra soledad. Tu cuerpo fue un mapa que quise entender, un jeroglífico escrito sobre mi piel. Pero cada signo cambió de lugar y aquello que era amor hoy quiere decir azar. **Preestribillo** Todo...

tu amor es ruido

Dos y cuarto en la avenida, un uber bajo el agua, vos borrando otro mensaje, yo fumando en la ventana. Tu campera sobre el sillón, dos cervezas en la mesa, el vecino pone música, pero tu voz suena más cerca. Otra vez: “¿Dónde estás?”. Otra vez: “Ya voy saliendo”. Pasa un auto, frena abajo. Sé que sos vos. Bajo corriendo. **Tu amor es ruido,** **gritos en el ascensor,** **un audio de tres minutos,** **seis llamadas sin razón.** **Tu amor es ruido,** **portazos en el pasillo,** **pero cuando no estás cerca** **la ciudad no tiene sentido.** En el kiosco de la esquina comprás hielo y cigarrillos; discutimos por la calle, nos besamos en un lío Me jurás que es la última, yo prometo no buscarte; a las cuatro compartimos ubicación para encontrarnos. Una historia, dos canciones, tu camisa en mi mochila; me bloqueás por cinco horas, después dormís en mi cocina. **Tu amor es ruido,** **gritos en el ascensor,** **un audio de tres minutos,** **seis llamadas sin razón.** **Tu amor es ruido,** **port...

zamba del último amor

Vi nuestro último beso mojarse bajo la lluvia, como un lucero perdido sobre la noche desnuda. Nadie lloraba en el patio, nadie encendía la luna; sólo el alero aprendía la lenta voz de la bruma. La casa cerró sus ojos, el viento apagó la vid; tu sombra cruzó la acequia sin despedirse de mí. Y el monte preguntó con una torcaza en flor: «¿Quién vuelve de la distancia cuando se acaba el amor?». **Estribillo** Final del amor, ceniza sobre la huella; un tajo de luz dejó la noche sobre la tierra. Final del amor, vidala que el viento lleva; herida en la mano de Dios que ni la muerte nos cierra. Tu voz quedó en el pasillo como una copla quebrada; mi corazón, viejo hierro, se fue oxidando en tu nada. Conté promesas y ruinas, polvo dormido en la parra; cada recuerdo volvía con su puñal de escarcha. El cielo se abrió despacio como un cuero bajo el agua; y cada pena escondida volvió a sangrar en la zamba. Sin cielo ni explicación, sin rumbo para los dos, la noche dijo en secreto: «¿Fueron ceniza o ...

zamba para tu cuello

**Primera** Cuando se inclina tu cuello, el tiempo vuelve hacia atrás; tal vez ya besé esa sombra en otra eternidad. Debajo de tus cabellos la noche aprende quién es; un laberinto de luna que siempre vuelve a tu piel. **Estribillo** Ay, cuello, cifra secreta, principio y fin del azar; mi boca busca el camino que ya sabía encontrar. He recorrido este mundo sin comprender para qué; tal vez inventaron todo para llegar a tu piel. **Segunda** Un hombre sueña tu cuello y acaso ese hombre soy yo; o soy apenas el sueño que entre tus hombros nació. Tu pulso repite un nombre que nadie puede escuchar; quizás lo pronuncia el tiempo, quizás lo borra la sal. **Estribillo** Ay, cuello, cifra secreta, principio y fin del azar; mi boca busca el camino que ya sabía encontrar. He recorrido este mundo sin comprender para qué; tal vez inventaron todo para llegar a tu piel. **Final** Hay un espejo en tu cuello que no me deja saber si estoy mirando tu sombra o lo que alguna vez fue. No pido al cielo respuest...

una de más

Hacer siempre una de más, patear la mesa servida, romper el juego en la mano, morder la fruta prohibida. Quemar los puentes de vuelta con el fósforo en la boca, hacer del humo una patria y de la pérdida, otra. Acariciar los colmillos del tigre antes del salto, sentir su aliento de sangre mojándonos el espanto. Mientras el cielo se incendia, nadie sabe, nadie dice, nadie entiende por qué miente la cicatriz cuando escribe. Mientras el cielo se incendia, todo cruje, todo arde; somos la última bengala clavada en mitad del aire. Hacer siempre una de más, sacarle un ojo a la suerte, bailar descalzos encima de los relojes que muerden. Dejar la puerta entreabierta para que entre la tormenta, sentar al miedo a la mesa y darle vino hasta que mienta. Acariciar los colmishos del tigre que nos vigila; mirar de frente a la noche hasta quebrarle las pupilas. Mientras el cielo se incendia, nadie sabe, nadie dice, nadie entiende por qué miente la cicatriz cuando escribe. Mientras el cielo se incendia, ...

cicatrices

Veremos qué dice el azar cuando se quite los guantes, cuando regrese a cobrar las deudas de los amantes. Traerá su baraja herida, su flor de mercurio y sal, porque al repartir la sombra siempre hace trampa al final. Hay una mujer de plumas bailando sobre el abismo, con las dos piernas difuntas y el corazón en lo mismo. No sabe si está bailando o si ha aprendido a caer; cada paso va inventando otra manera de ser. Yamila dice: “Estamos hechos de guerras”. Natalia agrega: “Somos las heridas de las guerras vividas”. Yo no sé quién tiene razón, pero al tocarte comprendo: cada caricia es un frente, cada beso, un armisticio que se va rompiendo. La piel es nuestra atmósfera, nuestro país más pequeño, la frontera donde el sueño se vuelve respiración. Debajo vive una multitud: pulso, sangre y cicatrices, los muertos que nos bendicen, los vivos pidiendo perdón. Veremos qué dice el azar cuando nos vea de frente, vos con tu modo de amar, yo con mi miedo pendiente. Quizá nos deje una herida para pod...