un soneto para Susana Higa
pestaña ella de selvas sin freno su múltiple certeza aquí nos desata de lluvia de silencio en catarata deshojando la flor del centeno labios de tiempo acaso han besado todo lo que hoy se muestra ausente mirándola mirar de repente los besos se nos han desbandado ocurre tal vez que por ser tejedora en cielo que desangra esta aurora desteje cada tiempo en su palma consciente de lo eterno en su alma recitando suave a Darío para el ciego que anticipa la música del fuego