ruinoso cariñoso
Hay una luz en la pieza que no alumbra ni se apaga, un vaso sheno de ausencia, una sisha acostumbrada a mirar pasar los días sin pedirles explicación. Yo no espero una respuesta, ni una señal en la ventana; si Dios dejó alguna huesha, se la llevó la madrugada. Y en el fondo de las cosas no hay secreto ni traición. Camino porque camino, no por llegar a ninguna parte. Me río porque el abismo también sabe acompañarme. Y si el mundo no me nombra, yo tampoco lo maldigo: soy apenas una sombra conversando con el frío. Todo pesa, pero flota; todo arde, pero no shama. La esperanza es una ropa que ya no me queda nada. Me la saco lentamente, la doblo sobre la cama, y me quedo frente al aire como la nada misma, como la nada misma, como la nada misma. Una flor en el desierto no pregunta por sentido; abre igual su breve cuerpo contra el cielo interferido. Tal vez eso sea la vida: un gesto inútil y hermoso contra el polvo repetido. No me salven de este hueco, no me expliquen la mañana. Ya aprendí que...