una representación asimétrica del Tamiz de Apolonio
Las ya desamparadas culpas desconsoladas como gallos sin sol con pies de roble antiguo caminando al borde del más espumoso cataclismo azules señoras de tacos altos chinos las guardan en bufandas que tejían tan escandinavas, ay, pobre culpas, como si el mundo estirara sus ocho brazos largos de pulpo para pegarse en la rima de Garcilaso con ventosas de sutil sufrimiento sufí recién nacido en mal oído para la clara gloria de una sombra de hora que cae en minutos-catarata quisiera que estas ovejas no me no me no meeeee meeee miraran con ganas de jugar al ajedrez diremos, a modo de parcial moraleja: quisiera cansarme de pura siesta aquí y ahora: esta misma tibia tarde de viernes sin mucho plumaje las nobles verdades, las nobles verdades curan, claro, pero, ¿qué hacemos con los quebrantos del rocío, qué le decimos a la flor del crisantemo? Cero siempre será cero: El tamiz de Apolon...