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Mostrando las entradas etiquetadas como sonetos amistosos

un soneto para Susana Higa

pestaña ella de selvas sin freno su múltiple certeza aquí nos desata de lluvia de silencio en catarata deshojando la flor del centeno  labios de tiempo acaso han besado  todo lo que hoy se muestra ausente  mirándola mirar de repente  los besos se nos han desbandado ocurre tal vez que por ser tejedora en cielo que desangra esta aurora desteje cada tiempo en su palma consciente de lo eterno en su alma recitando suave a Darío para el ciego que anticipa la música del fuego

soneto a doña Gabriela

                                                   para Gabriela Secchi Mañana de jueves apenas desvela la pluma de tu selva, Gabriela. En puntitas de pie va el fuego bordea el paraíso de tu ombligo. Y sube tan florido el sol por tu silueta y toda tu ternura es su fruta: Colmando de eternidad el horizonte mordiéndole los labios al instante. Así es que el mundo se queda en pausa con rigor de omnívora hipotenusa tras el núcleo de su ciego impulso alucinado, pierde el pulso, desvestido por tu mejor mirada medusa y la mañana para siempre inconclusa.

soneto a don Maximiliano G

Acaso funámbulo en viento inelástico por el crepúsculo de espalda naranja fruto del presente recién inalámbrico lamiendo la pata del instantesponja Mañana descalza, y nube de rodillas pinchándole el ego al sol comestible; un Odín con ideas que son astillas muscular fantasma de otoño imposible Allí ven su no-yo ahora tan sonriente tan Omega en el mismo ALfa perdido con rumor de río constante y sonante y en los ojos eco de ayer destejido; lo percibimos nodo esencial de la red dicen que su sed calma la sed

soneto a una femme fatale

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“ Starstuff Infatuation " by  Eugenia Loli Ella es la boca misma de una espera el mar de puro verde irremediable la vida más crestiana y más fulera apenas si la encuentra razonable. Dice estar condenada a ser soltera como si el tiempo fuera transparente la acusan de vampira y de fiestera pero al final sólo ella se divierte. Su nítida silueta es la herramienta que pone en celo al hombre suburbano insomne en la matina, y siempre atenta el orbe se le antoja muy liviano. Piel de gallina, ahora abre tu puerta manyando la manzana y el gusano.

un soneto para doña Laura

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Rene Magritte , 1937 vía: wikipaintings This artwork may be protected by copyright. It is posted on the site in accordance with fair use principles.  Why? Astilla hoy su trueno mi desvarío piel de gallina sueña un segundo ubicuo este soneto intenta, como el rocío en pétalos de Laura habitar oblicuo. Sonrisa suya es tan cósmica medusa desnuda pestañosa el más leve artificio de espaldas a la luna no cabe excusa y el verso avergonzado pierde el juicio. Aquí, ella, muy secreta y tangente afina su infinito en verde manzana redoblando los ecos del diamante mordiéndole los pies a la mañana --a ritmo de felino ronroneante con filo y elegancia de obsidiana

Soneto a la leyenda de Silvia Mosquera

Su patria es pura luz, un tibio tiempo brotando rojo en la flor del cascabel sonriendo un poco, deshiela el viento  con ojos que calman la sed del clavel. "Quejarse es contaminar el ambiente", dice y hay piel de gallina en la mañana. Se despereza el sábado, sumisamente, descalzo va el otoño con fe ciceroniana. Y sueltos los segundos ya sin frenos corriendo como corren los días buenos: ella sabe que en el principio, fue la acción. El orbe despeinado amanece en su camino cantando con el gallo matutino  despluman sus lecciones el ronco corazón.

soneto al inmortal Atilio

Atilio sabe las verdades del mundo saca las cuentas y siempre se asegura de no perder sin arte la cordura a orillas del colapso más profundo Todo cerrojo abre y saca su balance cultivando la flor de un lúcido universo conoce como Alicia el mundo inverso pero su rostro de prócer nunca anochece Lleva boina, claro, pero sólo cuando hace frío ajeno al masivo ruido del turbio vocerío y a paso firme escala instantes empinados como salmón que salta contra la rabia del río pastor antes que oveja en estos días nublados cosquilla de infinito de ojos blindados

soneto a la leyenda de don Luis

Son floridos los días de Luis: mujeres, cigarrillos y champán mil y una noches de Bon Vivant en brazos de solares epidermis Sabe tener los ojos llenos de risa parlando pronto aligera lo grave con modales de nirvana breve cuelga su guirnalda en la cornisa Las barbas de sus sueños fecundos andan desnudos de toda tragedia ni uno solo de sus muchos segundos cabe en la más dandy-enciclopedia. Las espinas se abstienen de pincharlo. Ni el beso de Venus podría enamorarlo.

soneto a don Fernando Higa

De cabellos blancos, don Fernando, como la misma espuma de la luna llena es que lo duro muere en lo blando y su sonrisa cura como la verbena. Renunció al azúcar, por sabiduría alma que declina los infiernos corporales delata en su silencio una filosofía criollo de mil mates con rasgos orientales. La rosa es su destino, la espina contingencia confirma su silueta memoria de baguala y evita hasta su sombra el cinismo. Con la mirada calma agota la impaciencia por eso el propio tiempo, estoico, lo señala: poeta del azar, atleta del abismo.