delante de los niños --sus hijos-- gritaba como condenada: "ellos saben que cualquier día estoy muerta y se quedan solos desamparados no tienen a nadie, me entiende" la maestra trataba de calmarla le decía "no es para tanto, cálmese señora", pero el no es para tanto era mentira roja rosa de furia la señora en cada una de sus espinas