fuego en la pupila de plazo de mayo recién dilatada vestida de gala en la tarde peronista al mediodía desnuda de sí misma hecha de pies y brazos y codos de antiguos besos quemados de banderas y bombas y bombos de tiempo seco y hueso de otoño inundada de voces que cantan de memoria el llanto de la eléctrica paloma plaza de mayo vacía; muda en los días lunares ceniza de la sombra de soles espectrales plaza de mayo, en tus orejas aún se oye la muerte de la muerte y de esa muerte fértil nacen todos mis puntos cardinales veo en un rincón bajo tu breve infinito un cúmulo de monstruos viejos de párpados caídos y cisnes grises y telarañas y pianos y cobardes avestruces te los bebes de un trago con todo tu crepúsculo y todo borde se desborda en tus bordes y todo viento fuerte silba tu tango