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Mostrando entradas de agosto 22, 2026

sed de tu boca

[Verso I] Tu piel se guarda cosas que no cuenta, morena bajo el pelo desatado; la noche baja lento por tu lado y yo la miro arder, como quien espera. La calle sigue ahí, medio dormida, un taxi cruza el agua de la esquina; vos inclinás la cara y se ilumina la parte más secreta de tu vida. [Pre-estribillo] Y yo, que vine haciéndome el tranquilo, que dije tantas veces «ya fue, basta», te miro y se me cae toda la máscara, me queda el corazón colgando de un hilo. [Estribillo] Tengo sed de la sombra de tu nuca, de ese calor que apenas se demora, de esa manera tuya que me educa a desearte un poco más ahora. Sed de besar la noche que te toca, de arder despacio, sin decir la hora, de ser la sed que en otra sed aflora y hallar mi sed saciada por tu boca. [Verso II] Afuera el mundo insiste con su ruido, la luz del kiosco parte la vereda; adentro solamente el aire queda rozando lo que nunca nos dijimos. Vos te acomodás el pelo y, de repente, la nuca queda abierta a la penumbra; hay algo en esa pie...

cuello

Tu piel esconde un íntimo secreto, morena bajo el río del cabello; la sombra bebe lenta su destello, y mi sed la contempla, fiel, discreto. Si inclinas la cabeza, queda quieto el aire, estremecido por tu aroma; mi boca sueña el sitio donde asoma tu pulso, como un fruto aún secreto. Tengo sed de la sombra de tu nuca, del tibio resplandor que allí demora, de aquella curva que mi sed educa. Sed de besar la noche que te toca, de ser la sed que en otra sed aflora, y hallar mi sed saciada por tu boca.