cuello
Tu piel esconde un íntimo secreto,
morena bajo el río del cabello;
la sombra bebe lenta su destello,
y mi sed la contempla, fiel, discreto.
Si inclinas la cabeza, queda quieto
el aire, estremecido por tu aroma;
mi boca sueña el sitio donde asoma
tu pulso, como un fruto aún secreto.
Tengo sed de la sombra de tu nuca,
del tibio resplandor que allí demora,
de aquella curva que mi sed educa.
Sed de besar la noche que te toca,
de ser la sed que en otra sed aflora,
y hallar mi sed saciada por tu boca.
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