un poema navideño
En estas navidades, de fruta seca y alcoholes sinusoides recuperemos el espíritu del viento eléctrico, si cabe, mudando de diagonales agridulces a jugosas frutas rojas de cualquier índole y/o especie no perdamos la remera nueva ni colguemos la mirada solamente en las bolas brillantes que nos devuelven con su magia nuestras redondeadas imágenes de un modo bastante risible juntemos todas las tangentes en virajes de columna dignas de un gato pero tampoco digamos no al perro que uno lleva dentro que tiene todo el derecho a seguir ladrando, desde luego y si alguien saca las cartas del truco, bienvenido, y si alguien tose más de la cuenta debe ser culpa del aire acondicionado, o del cambio climático pero en todo caso, un camaleón no hace verano, tengan todos un muy feliz daño nuevo, y un próspero papa Noel asado al palo