Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como paulupus

cien vueltas

Anoche soñé que la ciudad se quedaba sin ruido, los edificios dormidos, y una luz bajaba hasta mí. No sé qué fue, pero desperté sonriendo, como si allá adentro alguien supiera por dónde salir. Necesito una señal, aunque venga mal escrita, un semáforo en verde, una ventana encendida. Que se apaguen los mensajes, que no suene el celular, quiero quedarme en silencio hasta dejar de escapar. Tengo un cable en el pecho, corriente por la garganta, mil pensamientos corriendo por una avenida cerrada. No quiero arreglarme esta noche, ni saber por qué me pasa, quiero mirar este incendio sin correr cuando me alcanza. Vos sabés cómo soy, doy cien vueltas dentro de mí, cuando estabas por llegar yo ya me había ido de ahí. Escuché esa voz que me acusa de todo lo que fui, pero ahora habla sola, ya no decide por mí. Anoche soñé que Dios fumaba en la terraza, mirando luces de casas como quien mira el mar. Me vio llegar, con las zapatillas mojadas, me dijo sin decir nada: “no tenés que demostrar”. Y lloré...

sufrir es lindo

Sufrir es lindo, decía una voz tras el cristal; Dios soñaba que vivía, yo soñaba ser mortal. Fui la sombra de un ausente, fui su nombre y su perfil; cada espejo, indiferente, me juraba no existir. Estribillo Sufrir es lindo, qué verso, qué consuelo para un gil: este mundo es el reverso de otro mundo sin confín. El ayer sigue ocurriendo, el mañana ya murió; cada herida va escribiendo lo que nunca sucedió. Te busqué por los zaguanes de un eterno arrabal; eras todos mis desmanes esperándome al final. Estribillo Sufrir es lindo, qué verso, qué chamuyo del tahúr: cada paso en el universo siempre vuelve hacia el Sur. No hubo mano ni cuchillo, ni traición ni redención; fue la eternidad, compadre, practicando el corazón. Sufrir es lindo, decía la voz que escuché al morir; era yo, que todavía no empezaba a existir.

el pute

A la gente le gusta vivir otras vidas, meterse en las camas, contar las heridas, inventar qué te gusta, con quién te acostaste, a quién le diste el alma, a quién se la negaste. Rumores, chismes, habladurías, moscas dando vueltas sobre tus días. Cada boca fabrica una versión y después la repite como una oración. Estribillo Les gusta el pute, les gusta mirar, armar una novela para no pensar. Tienen sed de vivir, tienen hambre también, y se comen tus horas para sentirse alguien. Les gustan las leyendas, las vidas secretas, los besos prohibidos, las puertas abiertas, las trampas ajenas como si fueran propias, el barro del otro les llena la boca. Preguntan quién vino, quién se fue primero, quién durmió en tu casa, quién pidió dinero, qué dijiste borracho, por qué te callaste, por qué sonreíste, por qué regresaste. Estribillo Les gusta el pute, les gusta mirar, armar una novela para no pensar. Tienen sed de vivir, tienen hambre también, y se comen tus horas para sentirse alguien. No soportan...

nieve

Cae la nieve y se enfría la nariz, un beso tibio, un café, un cigarrillo, la madrugada se parece tanto a mí: humo en los ojos, corazón en los bolsillos. Sombras quietas en un rincón sin luz, perros en la calle ladrándole al frío, tu respiración dibujando una cruz sobre el vidrio empañado del olvido. Cae la nieve, cae despacio, como cae lo que no vuelve más, vos te dormís entre mis brazos y yo no sé si te puedo alcanzar. Cae la nieve sobre el techo, sobre el miedo de quedarnos solos, un poco de amor contra el invierno, un poco de calor para nosotros. La radio suena desde otra habitación, una canción que nadie escucha completa, la noche guarda debajo del colchón todas las cosas que tu boca no confiesa. Tu ropa cuelga detrás de la humedad, mi mano busca tu cintura entre las mantas, afuera el mundo se podría congelar, pero tu cuerpo todavía me hace falta. Cae la nieve, cae despacio, como cae lo que no vuelve más, vos te dormís entre mis brazos y yo no sé si te puedo alcanzar. Cae la nieve ...

equilibrio

La verdad fue sostenernos cuando todo iba a caer, vos tirando para un lado, yo aprendiendo a no ceder. Nos quisimos en el borde, sin saber cómo volver; cada abrazo fue una cuerda, cada beso, un desnivel. Yo buscaba el equilibrio con tu pulso contra el mío, pero amar también es eso: dar un paso hacia el vacío. Equilibrio, equilibrio, ni tan cerca ni tan lejos, vos cuidando tus heridas, yo peleando con mis miedos. Equilibrio, equilibrio, qué difícil mantenerse cuando el cuerpo pide todo y la vida pide suerte. Vos querías ser de piedra, yo quería comprender; pero nadie queda ileso cuando aprende a depender. Nos medíamos las fuerzas como antes de perder, vos fingiendo que podías, yo fingiendo no doler. Y al final no hubo culpables, ni inocentes que salvar; solo dos desordenados aprendiendo a respirar. Equilibrio, equilibrio, ni rendirse ni quedarse, vos soltando lo que pesa, yo tratando de soltarme. Equilibrio, equilibrio, no es la calma ni el control; es bailar sobre la herida sin caer en...

peso muerto

La verdad fue lo que hicimos, no lo que íbamos a hacer; fue quedarnos sin palabras, fue mirarnos y ceder. La verdad está en los actos, en la forma de perder, en las cosas que cargamos por no dejarlas caer. Todo aquello que yo intento vuelve roto, vuelve incierto; todo aquello que levanto se convierte en peso muerto. **Crecer duele, puta madre,** nadie sale sin romperse. **Vos, que sos puro músculo,** **lo sabés mejor que nadie:** no hay espalda que resista lo que el alma no sostiene, ni hay un cuerpo que se salve si el pasado no se mueve. Yo cargaba con tu ausencia, vos cargabas con mi voz; nos hicimos tanta fuerza que quebramos a los dos. No fue falta de deseo, ni fue falta de valor; fue el orgullo haciendo prensa sobre el pecho del amor. Todo aquello que yo intento cae al fondo de lo nuestro; cada paso que doy solo me devuelve al mismo centro. **Crecer duele, puta madre,** no se aprende sin perderse. **Vos, que sos puro músculo,** **lo sabés mejor que nadie:** hay un peso que te entr...

recordar es peor

Voy perdiendo la memoria, detalle a detalle, dolor a dolor, como quien apaga luces  en una casa sin sol. Primero olvido tu risa, después el color de tu voz, la forma en que me mirabas, la hora exacta del adiós. Se me borran las esquinas, los lugares donde fui feliz, pero hay algo que resiste, una sombra detrás de mí. Si sufrir es estar vivo, recordar es peor; cada imagen que regresa abre de nuevo el dolor. Voy perdiendo la memoria, detalle a detalle, dolor a dolor, pero el cuerpo no se olvida de lo que perdió el corazón. Ya no sé qué día era, ni qué canción sonaba allí, ni quién soltó primero la mano del porvenir. He olvidado tus palabras, las promesas y el rencor, pero todavía despierto buscando tu respiración. Porque el alma tiene archivos que la mente no puede quemar, y aunque borre cada nombre, algo insiste en recordar. Si sufrir es estar vivo, recordar es peor; cada imagen que regresa abre de nuevo el dolor. Voy perdiendo la memoria, detalle a detalle, dolor a dolor, pero el c...

nada debo

Ya no te debo nada, te di cada rincón de mí, cada error, cada virtud, lo que fui cuando te vi. Te di el poco fundamento que sostiene mi verdad, las palabras que no dije, mi manera de esperar. Te di la noche y su desvelo, la fe que nunca confesé, mis manos llenas de preguntas y el miedo de volverte a perder. Ya no te debo nada, ni una lágrima ni un adiós, te di el aire que respiro, te di el pulso del corazón. Ya no te debo nada, todo lo mío se quedó en esa casa que inventamos y que el tiempo derrumbó. Te di mis contradicciones, mi torpeza y mi ansiedad, las derrotas que escondía, mi pequeña dignidad. Te di domingos vacíos, madrugadas sin dormir, cada parte de mi cuerpo que aprendió a vivir en ti. Te di la voz con que te nombro, la piel que no sabe mentir, el último lugar del mundo donde todavía eras feliz. Ya no te debo nada, ni una lágrima ni un adiós, te di el aire que respiro, te di el pulso del corazón. Ya no te debo nada, todo lo mío se quedó en esa casa que inventamos y que el tie...

te miro

Te miro y se queda quieta la ciudad, como si todo supiera que no debe molestar. Te miro y no sé volver a mí, tu mirada abre una puerta que no termina de abrir. Y me pierdo, me pierdo despacio, como el río cuando llega sin saberlo hasta tus brazos. Y me pierdo, pero no quiero salir, si perderme en tu mirada es la forma de seguir. Nos miramos y se apaga la razón, queda el aire entre nosotros respirando una canción. Nos miramos sin promesas que decir, como dos desconocidos que se acaban de elegir. Y me pierdo, me pierdo despacio, como el cielo entre la niebla, como el sueño entre tus labios. Y me pierdo, pero no quiero salir, si perderme en tu mirada es volver un poco a mí. No preguntes dónde estamos, no hace falta regresar, hay caminos que aparecen cuando dejamos de buscar. Y me pierdo, me pierdo en vos, como la noche se pierde cuando sangra el sol.

en la altura

Vos eras mar, yo un río buscando salida. Nos encontramos tarde, donde la montaña corta la vida. Subimos sin hablar, con el amanecer en la espalda, tu boca llena de invierno, mis manos llenas de nada. Y dormimos en la nieve, como si el frío fuera hogar, vos tan cerca de mi cuerpo, tan imposible de alcanzar. Éramos silencio en la altura, dos sombras mirando el lago, yo bajando hacia tu río, vos perdiéndote en el sol No hubo promesas, sólo vapor al respirar, una huella en la montaña que la mañana iba a borrar. Te quise sin hacer ruido, como el agua quiere al cielo: sabiendo que nunca llega, pero reflejándolo entero. Y dormimos en la nieve, hasta que empezó a clarear. Vos volviste a tu distancia. Yo no pude regresar.

respirando a dúo

No digas nada, quedate ahí, que el mundo afuera se arregle sin mí. Bajá la guardia, dejá de pensar, que a veces querer es no preguntar. La noche está alta, la calle quedó tirada allá abajo, lejos de los dos. Y en este silencio, sin verso ni chamuyo, tu aire busca el mío, respirando a dúo. El silencio es el centro del amor, ese lugar sin nombre que armamos vos y yo. En la altura de lo nuestro, donde no llega el ruido, tu respiración y la mía, respirando a dúo. No hace falta decir “para siempre”, ni andar prometiendo lo que uno no entiende. Tu cuerpo se arrima, mi pena aflojó, el tiempo se queda colgado entre los dos. Afuera la vida se hace la importante, los autos, la guita, la gente apurada. Pero acá no pasa ni Dios por un rato, vos respirás cerca, yo sigo tu paso. El silencio es el centro del amor, un refugio medio turbio, pero nuestro, entre los dos. En la altura de lo nuestro, sin futuro ni destino, tu respiración y la mía, respirando a dúo. Capaz que mañana se pudre el jardín, capa...

instant Dharma

En este impreciso instante donde nada sabe ser, la luna mueve sus aguas sobre mi sombra de ayer. No hay reloj que me sostenga, no hay espejo sin mentir, solo un hilo de memoria que no termina de ir. En este impreciso instante, ni perdido ni encontrado, soy apenas una puerta que se abre hacia ningún lado. Y todo vuelve, pero no igual. La misma herida con otro disfraz. Y todo pasa, pero quedó una frecuencia dentro de mi voz. En este impreciso instante la realidad es espuma, un dios cansado respira en el centro de la duda. Lo que quise no era mío, lo que tuve no duró. Hay deseos que se cumplen cuando muere la ambición. En este impreciso instante, sin omega ni principio, la verdad cae despacio como lágrima de vidrio. Y todo vuelve, pero no igual. La misma luna sobre otro umbral. Y todo pasa, pero quedó un poco de sangre dentro de una canción. No sé si fui, no sé si soy, no sé si el tiempo me soñó. No sé pedir, no sé olvidar, pero la noche me deja cantar. En este impreciso instante donde na...

sin tiempo

No hay reloj, no hay edad, solo una luz que no sabe llegar. No hay después, no hay ayer, solo una puerta volviéndose piel. Sin tiempo, sin nombre, sin sombra ni sol. La noche respira dentro de mi voz. Sin tiempo, sin miedo, sin cielo final. Lo eterno es apenas un modo de estar. Vi pasar lo que fui, como agua dormida lejos de mí. Vi caer la verdad, como una moneda en la oscuridad. No hay principio, no hay final, solo este instante que aprende a temblar. No hay promesa, no hay señal, solo la luna sobre el umbral. Sin tiempo, sin nombre, sin sombra ni sol. La noche respira dentro de mi voz. Sin tiempo, sin miedo, sin cielo final. Lo eterno es apenas un modo de estar. Y si todo vuelve, que vuelva sin mí. Y si nada queda, que quede vivir. Sin tiempo, sin dueño, sin explicación. Un sueño me sueña y se vuelve canción.

secreto vacío

Hay un secreto vacío guardado en el pecho, una puerta cerrada sin muro ni techo. Hay una palabra que nadie escuchó, un nombre perdido que nunca volvió. El secreto vacío no quiere hablar, respira en la sombra de lo que no está. El secreto vacío me mira pasar, como un dios sin memoria, como un mar sin mar. No tiene principio, no tiene final, no pide permiso, no sabe esperar. Se esconde en los días, se acuesta en la voz, me deja en la boca ceniza y canción. Hay una casa donde nunca entré, hay una infancia que no recordé. Hay una luna sin iluminación, hay una herida sin explicación. El secreto vacío no quiere hablar, respira en la sombra de lo que no está. El secreto vacío me mira pasar, como un dios sin memoria, como un mar sin mar. Y si lo nombro, desaparece. Y si lo callo, permanece. Y si lo busco, se vuelve mío. Y si lo encuentro, está vacío. El secreto vacío no tiene verdad, pero pesa en el alma como eternidad.

para no pensar

No quiero pensar, no quiero saber, quiero que la noche me enseñe a caer. No quiero preguntas, no quiero razón, quiero una frecuencia sin explicación. Dame ruido blanco, dame oscuridad, una melodía para no mirar. Dame un cuerpo quieto, dame una señal, algo que me duerma para no pensar. Para no pensar, para no volver, para que la herida deje de morder. Para no pensar, para no sentir, para que mi sombra se olvide de mí. La ciudad respira vidrio y soledad, la gente camina sin querer llegar. Hay palabras muertas debajo del sol, hay un dios cansado dentro del dolor. Dame ruido blanco, dame oscuridad, una melodía para no mirar. Dame un cuerpo quieto, dame una señal, algo que me duerma para no pensar. Para no pensar, para no volver, para que la herida deje de morder. Para no pensar, para no sentir, para que mi sombra se olvide de mí. Y si viene el alba, que no diga más. Que cierre los ojos sobre la verdad. Que todo se apague, que todo dé igual. Hoy solo te pido no pensar, no pensar.

ruinaranja

Palpando la sombra, mirando gente vacía, la memoria perdida entre ruido y rutina. Mordiendo la uva, salpica la arena, un poco de sangre, de nada, y perdura. Y perdura, como una marca en la piel. Y perdura, lo que nadie quiere ver. Hay calles sin nombre, hay bocas dormidas, hay ojos que miran sin tocar la vida. La tarde se rompe, la noche murmura, lo dulce se pudre si el alma no cura. Mordiendo la uva, salpica la arena, un poco de sangre, de nada, y perdura. Y perdura, como una sed sin beber. Y perdura, lo que no pudo nacer. Palpando la sombra, cruzando la herida, la gente vacía repite los días. Memoria perdida, ruido y rutina, un poco de sangre nos deja una vida.

lunaticósmos

La luna da vida donde todo se apaga, enciende en silencio la piel de la nada. Realidad de espuma, castillo en el mar, en horas de duda te vuelve a llamar. La luna, la luna, la luna sabrá, cumple lo querido si aprendés a desear. La luna, la luna, no todo dará: no cualquier deseo es deseo de verdad. Hay voces que piden por miedo o dolor, hay sueños que nacen sin luz ni corazón. Y aquello que se ansía sin alma ni raíz, se pierde en la noche, no sabe venir. La luna, la luna, la luna sabrá, cumple lo querido si aprendés a desear. La luna, la luna, no todo dará: si no está bien deseado, no se cumplirá. Pedile despacio, sin querer poseer, que el deseo verdadero no necesita vencer. Pedile a la sombra que aprenda a brillar, que solo lo puro encuentra lugar. La luna, la luna, la luna sabrá, cumple lo querido si aprendés a desear. La luna, la luna, no todo dará: lo que el alma no sostiene la luna no lo traerá. Realidad de espuma, en horas de duda, me mira en silencio la luna, la luna.

vibra bajo

Todo vibra, todo cae, la materia sabe arder. Hay un pulso en lo invisible que no podemos ver. Bajo el oro de los días, bajo el ruido de la piel, hay frecuencias enterradas que nos vuelven a doler. Y el mundo material pesa como una verdad, una piedra sobre el alma, una deuda sin pagar. Lo que vibra por debajo sube lento hasta quebrar. La densidad de la sombra se hace sangre al respirar. Lo que vibra por debajo no se puede silenciar. Todo el mal que no nombramos decanta en lágrimas. Hay dolor en las paredes, hay memoria en el metal, hay un eco que repite: nada muere de verdad. Cada cuerpo es una antena, cada herida, una señal. Sintoniza con la noche lo que el día esconde mal. Y el mundo material pide carne para hablar, pide hueso, pide culpa, pide miedo para entrar.

Nadando

No tengo nada, nada fui, nada doy, nada perdí. Soy una puerta sin abrir, un sueño que soñó por mí. Ni omega ni alfa, ni ruido ni voz, solo un espejo mirando a otro sol. Y en el laberinto del tiempo que soy, busco mi nombre y no estoy, no estoy. No tengo mapa ni señal, ni una moneda para el azar. Fui una palabra sin decir, un libro escrito para huir. Ni principio ni final, ni la sombra de un dios, solo una calle volviendo hacia vos. Y en el laberinto del tiempo que soy, busco mi nombre y no estoy, no estoy. Nada fui, nada doy, pero la noche me inventó. Nada fui, nada soy, y aun así canto esta canción. Ni omega ni alfa, ni ruido ni voz, solo un espejo rompiéndose en dos.