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Mostrando entradas de septiembre 16, 2026

cicatrices

Veremos qué dice el azar cuando se quite los guantes, cuando regrese a cobrar las deudas de los amantes. Traerá su baraja herida, su flor de mercurio y sal, porque al repartir la sombra siempre hace trampa al final. Hay una mujer de plumas bailando sobre el abismo, con las dos piernas difuntas y el corazón en lo mismo. No sabe si está bailando o si ha aprendido a caer; cada paso va inventando otra manera de ser. Yamila dice: “Estamos hechos de guerras”. Natalia agrega: “Somos las heridas de las guerras vividas”. Yo no sé quién tiene razón, pero al tocarte comprendo: cada caricia es un frente, cada beso, un armisticio que se va rompiendo. La piel es nuestra atmósfera, nuestro país más pequeño, la frontera donde el sueño se vuelve respiración. Debajo vive una multitud: pulso, sangre y cicatrices, los muertos que nos bendicen, los vivos pidiendo perdón. Veremos qué dice el azar cuando nos vea de frente, vos con tu modo de amar, yo con mi miedo pendiente. Quizá nos deje una herida para pod...

pequeña muerte

No llames otra vez a mi ventana con ese antiguo olor a despedida; todavía me queda alguna vida rugiendo en lo más hondo de mi entraña. Dejá que cante el agua en la acequia, que el monte diga en paz su pensamiento; no quiero que tu negro shamamiento me encuentre arrodishada ante la ausencia. **Estribillo** Si has de venir, vení como tormenta, partiendo de una vez cielo y camino; no seas ese invierno clandestino que apaga lentamente lo que alienta. Venite con relámpagos y espuelas, con toda la verdad sobre la frente; estoy cansada de morir de a poco por cosas que se marchan y no vuelven. La luna se ha quedado entre los sauces, lavando su pañuelo en la corriente; yo guardo todavía entre los dientes el nombre que olvidaron otros cauces. Conozco tu manera de esconderte detrás de cada puerta que no abrieron, en todos los abrazos que murieron un instante pequeño antes de verme. **Estribillo** Si has de venir, vení como tormenta, partiendo de una vez cielo y camino; no seas ese invierno clande...