gracias a nuestra infinita vecina doña Anna Ehre , punto de intersección de todo paralelípedo oblicuo, he tenido el placer de conocer a un notable poeta, Mister Marco Lourenço , tejedor de palabras, hipnoterapeuta del verso con suspenso y precipicio, sepulturero de solemnidades afinador de nubes y toda clase de soles --productor de instantáneas felicidades portátiles como él dice, la poesía es suficiente agradecimiento, y leyéndolo uno se siente eternamente agradecido aquí intento maltraducir uno de sus poemas, --e intentaré traducir seguramente algunos más que me han encantado, desde luego aceptando todas las críticas del mundo, dada mi colosal ignorancia-- transcribo el original y luego la versión castellana: Quintília . Algo que ver em sua face desabada de poentes ...