milonga de cuerpo entero
Yo no vine a hacerme el santo, ni a pedirle al cielo nada; vengo con la ropa usada de haber cruzado el quebranto. Traigo en el pecho un espanto y una luz que no se apaga: si la vida se me amaga, yo le salgo al entrevero; soy milonga de cuerpo entero, con cicatriz y guitarra. No me enseñaron los libros lo que aprendí en la intemperie: que el amor, cuando se hiere, queda temblando en los vidrios. Que hay silencios como exilios, que hay despedidas sin puerto, y que uno sigue despierto aunque lo tape el invierno; con un corazón moderno y un viejo dolor abierto. Estribillo: Bailame cerca, morena, que esta noche no me entrego; tengo un relámpago ciego donde antes tuve una pena. Que suene la luna llena, que arda el patio y el lucero; yo no soy sombra ni acero, soy barro, sangre y canción: un hombre con corazón, milonga de cuerpo entero. Me quisieron ver vencido, serio, prolijo y callado, pero yo nací mezclado con trueno, vino y olvido. Si alguna vez me he perdido fue por mirar demasiado; por ...