milonga de cuerpo entero
Yo no vine a hacerme el santo,
ni a pedirle al cielo nada;
vengo con la ropa usada
de haber cruzado el quebranto.
Traigo en el pecho un espanto
y una luz que no se apaga:
si la vida se me amaga,
yo le salgo al entrevero;
soy milonga de cuerpo entero,
con cicatriz y guitarra.
No me enseñaron los libros
lo que aprendí en la intemperie:
que el amor, cuando se hiere,
queda temblando en los vidrios.
Que hay silencios como exilios,
que hay despedidas sin puerto,
y que uno sigue despierto
aunque lo tape el invierno;
con un corazón moderno
y un viejo dolor abierto.
Estribillo:
Bailame cerca, morena,
que esta noche no me entrego;
tengo un relámpago ciego
donde antes tuve una pena.
Que suene la luna llena,
que arda el patio y el lucero;
yo no soy sombra ni acero,
soy barro, sangre y canción:
un hombre con corazón,
milonga de cuerpo entero.
Me quisieron ver vencido,
serio, prolijo y callado,
pero yo nací mezclado
con trueno, vino y olvido.
Si alguna vez me he perdido
fue por mirar demasiado;
por buscar en lo quebrado
una flor contra el destino,
y encontré sobre el camino
mi propio nombre cantado.
No hay amor que no lastime,
ni verdad que no despeine;
hay quien se salva y quien viene
a besar lo que redime.
Que el mundo juzgue y estime,
que cobre caro el consejo;
yo me miro en el espejo
sin disfraz y sin sombrero:
soy milonga de cuerpo entero,
con futuro y con reflejo.
Estribillo:
Bailame cerca, morena,
que esta noche no me entrego;
tengo un relámpago ciego
donde antes tuve una pena.
Que suene la luna llena,
que arda el patio y el lucero;
yo no soy sombra ni acero,
soy barro, sangre y canción:
un hombre con corazón,
milonga de cuerpo entero.
Final:
Y si mañana me voy
sin prometer la victoria,
que no me borre la historia
lo que cantando te doy.
Yo soy apenas quien soy,
ni primero ni postrero:
un poco herido, sincero,
con la noche por bandera;
una vida verdadera,
milonga de cuerpo entero.
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