arde
**Verso I**
La tarde cabe en una gota,
el cielo tiembla en el cristal;
todo lo eterno se equivoca
cuando pretende regresar.
Tu mano roza apenas la mía
y el universo cambia de lugar;
quizá la vida no sea una línea,
sino este punto de claridad.
**Preestribillo**
No hay un después,
no hubo un antes;
somos la luz
cruzando el aire.
**Estribillo**
Quédate aquí, en el instante,
donde morir también es regresar;
somos dos cuerpos semejantes
soñando que no van a terminar.
Quédate aquí, aunque se apague
todo lo que llamamos realidad;
si el tiempo es Dios y nunca habla,
este segundo es su señal.
**Verso II**
La noche enciende sus espejos,
cada reflejo inventa un yo;
somos el eco de algo eterno
que en un momento despertó.
Puede que el mundo sea una puerta
que nadie sabe a dónde da;
tal vez tu boca, cuando besa,
es la única respuesta que hay.
**Preestribillo**
No hay un después,
no hubo un antes;
somos la luz
cruzando el aire.
**Estribillo**
Quédate aquí, en el instante,
donde morir también es comenzar;
somos dos cuerpos semejantes
soñando que no van a terminar.
Quédate aquí, aunque se apague
todo lo que creemos realidad;
si el tiempo es Dios y nunca habla,
este segundo es su verdad.
**Puente**
Todo se pierde mientras sucede,
todo comienza cuando se va;
somos aquello que no se puede
guardar, nombrar ni repetir más.
Porque ya no existimos,
el universo vuelve a parpadear;
habrá quedado algún latido
flotando por la eternidad.
**Estribillo final**
Quédate aquí, en el instante,
sin preguntar qué viene después;
somos la llama vacilante
que alumbra el mundo por una vez.
Quédate aquí, mientras se abre
la breve herida de la verdad;
si somos tiempo que se acaba,
amar es volvernos realidad.
**Outro**
La tarde cabe en una nota.
Tu mano vuelve a tocarme.
El universo dura un instante.
Y el instante…
arde.
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