Trujen

Estrújame, amor,
como se exprime la luz en la herida del mundo,
como el limón que entrega su ácido
al misterio de la sed.

Sácame el jugo
hasta que no quede forma,
hasta que el nombre se rompa
y el cuerpo olvide su borde.

Que no quede nada de mí,
ni siquiera el eco de lo que fui,
sólo un temblor que se disuelve
en la corriente de lo vivo.

Hazme camino,
puro pasaje sin retorno,
que todo sea irse
como se va la tarde en el fuego.

Y vivir—
pero vivir como se vive en lo invisible,
sin peso, sin centro, sin dueño,
como dos peces que giran
en el agua sin tiempo.

Estrújame, amor,
hasta que duela la forma
y nazca lo que no muere.

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