muerto el sol
**Verso 1**
Yo vi morir el sol sobre los mares,
no como muere un fuego en la senisa,
sino como una antigua profecía
que se cumple en silencio y sin altares.
Vi detenerse el oro de la tarde,
vi la luz regresar a su extravío,
y en el centro sin nombre del vacío
arder la eternidad, cobarde y grande.
**Pre-Estribillo**
Y comprendí que el día era una máscara,
que el tiempo era una forma del temblor;
detrás de cada estrella innumerable
hay otra noche anterior al resplandor.
**Estribillo**
Muere el sol, pero no muere el abismo,
cae la luz, pero queda lo demás;
el infinito se mira a sí mismo
en un espejo que no tiene final.
Muere el sol, y en su última agonía
todo lo que fui vuelve a comenzar;
soy una sombra buscando todavía
la puerta imposible de la eternidad.
**Verso 2**
Bajo la luna pálida y futura,
anduve entre planetas apagados;
eran dioses antiguos, olvidados,
girando en su perfecta desventura.
No había voz, ni pájaros, ni viento,
sólo una inmensidad sin despedida;
la muerte del sol era la vida
vista desde el reverso del tiempo.
**Pre-Estribillo**
Y supe que la noche no termina,
que todo fin es otro laberinto;
que aun la estrella más alta se encamina
hacia un polvo sagrado e indistinto.
**Estribillo**
Muere el sol, pero no muere el abismo,
cae la luz, pero queda lo demás;
el infinito se mira a sí mismo
en un espejo que no tiene final.
Muere el sol, y en su última agonía
todo lo que fui vuelve a comenzar;
soy una sombra buscando todavía
la puerta imposible de la eternidad.
**Puente**
Quizá también nosotros, los mortales,
somos soles ardiendo hacia el olvido;
breves fuegos, fervores irreales,
un resplandor que sueña haber vivido.
Quizá la muerte sea una geometría,
un círculo secreto, una señal;
y Dios, si existe, mira todavía
la luz que ya no existe y fue inmortal.
**Estribillo Final**
Muere el sol, pero no muere el misterio,
se apaga el oro, se desnuda el mar;
el infinito abre su hemisferio
y nadie sabe dónde despertar.
Muere el sol, y la noche soberana
multiplica los mundos que no son;
cada estrella será, tarde o mañana,
la memoria final de otro sol.
**Outro**
Y cuando no haya auroras ni ponientes,
ni nombre, ni destino, ni dolor,
tal vez sigan brillando eternamente
las ruinas invisibles de la luz.
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