demiurghost
I.
Alguien soñó un espejo, y en su fondo
un dios menor creyó que era el primero;
no supo que su luz venía de otro,
ni que él también dormía en sueño ajeno.
II.
Bajó por las diez ramas del gran Árbol,
de la Corona ciega hasta el Reino;
en cada hoja ardía un nombre impronunciable
y en cada nombre se ocultaba el miedo.
III.
Hizo los hombres, los espejos, la cópula,
las cosas que repiten y se copian;
y odió, sin entenderlo, su faena:
mirar tantas heridas de su herida propia.
IV.
Mas detrás de aquel dios había otro dueño,
y detrás de aquel, la sombra de un tercero;
el Árbol no tenía raíz ni cielo:
era un anillo, un tigre, un libro eterno.
Estribillo
No reces al que urdió la madrugada,
que él también fue soñado y no lo sabe;
trepá las ramas, hoja por palabra,
hasta el Nombre que a nadie ya le cabe.
Puente
Y si al llegar a lo más alto hallaras
un espejo vacío, sin un dueño,
sabrás por fin la única certeza:
que soñabas que alguien te soñaba el sueño.
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