horror vacui

La taza está vacía,
también la luz.
No falta nada.

El agua no pregunta
por qué refleja
la luna.

Una hoja cae
sin destino,
sin tristeza.

Nadie la llama.
Nadie la pierde.
El aire la recibe.

Yo también fui nombre,
deseo,
sombra.

Ahora respiro
y todo pasa
sin tocarme.

La mujer imposible
ya no es herida:
es nube.

Viene,
se borra,
vuelve al cielo.

No busco el centro.
No busco la señal.
El camino quieto camina.

El sol se apaga
como una lámpara
en una casa sin dueño.

Y el infinito
no se abre:
permanece.

Vacío el cuenco,
vacío el pecho,
vacía la voz.

Pero en lo vacío
canta
lo que no exige ser.

Nada llega.
Nada se va.
Todo descansa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

el grillo sagrado

一茶 Kobayashi Issa