en la altura
Vos eras mar,
yo un río buscando salida.
Nos encontramos tarde,
donde la montaña corta la vida.
Subimos sin hablar,
con el amanecer en la espalda,
tu boca llena de invierno,
mis manos llenas de nada.
Y dormimos en la nieve,
como si el frío fuera hogar,
vos tan cerca de mi cuerpo,
tan imposible de alcanzar.
Éramos silencio en la altura,
dos sombras mirando el lago,
yo bajando hacia tu río,
vos perdiéndote en el sol
No hubo promesas,
sólo vapor al respirar,
una huella en la montaña
que la mañana iba a borrar.
Te quise sin hacer ruido,
como el agua quiere al cielo:
sabiendo que nunca llega,
pero reflejándolo entero.
Y dormimos en la nieve,
hasta que empezó a clarear.
Vos volviste a tu distancia.
Yo no pude regresar.
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