respirando a dúo
No digas nada,
quedate ahí,
que el mundo afuera
se arregle sin mí.
Bajá la guardia,
dejá de pensar,
que a veces querer
es no preguntar.
La noche está alta,
la calle quedó
tirada allá abajo,
lejos de los dos.
Y en este silencio,
sin verso ni chamuyo,
tu aire busca el mío,
respirando a dúo.
El silencio
es el centro del amor,
ese lugar sin nombre
que armamos vos y yo.
En la altura de lo nuestro,
donde no llega el ruido,
tu respiración y la mía,
respirando a dúo.
No hace falta
decir “para siempre”,
ni andar prometiendo
lo que uno no entiende.
Tu cuerpo se arrima,
mi pena aflojó,
el tiempo se queda
colgado entre los dos.
Afuera la vida
se hace la importante,
los autos, la guita,
la gente apurada.
Pero acá no pasa
ni Dios por un rato,
vos respirás cerca,
yo sigo tu paso.
El silencio
es el centro del amor,
un refugio medio turbio,
pero nuestro, entre los dos.
En la altura de lo nuestro,
sin futuro ni destino,
tu respiración y la mía,
respirando a dúo.
Capaz que mañana
se pudre el jardín,
capaz que te vas,
capaz que me fui.
Capaz que este amor
es apenas un truco,
dos giles creyendo
que le ganan al mundo.
Pero ahora no importa,
no me hagas hablar,
que todo lo cierto
se puede pinchar.
Quedate piola,
pegada a mi abrigo,
que mientras respirás
yo sé que estoy vivo.
El silencio
es el centro del amor,
no la frase bien armada
ni la explicación.
Es la altura de lo nuestro,
este vértigo tranquilo,
tu respiración y la mía,
respirando a dúo.
No digas nada,
no hay nada que aclarar.
El amor cuando es posta
también sabe callar.
Quedate conmigo
sin buscarle sentido.
Vos respirando cerca,
yo respirando contigo.
Comentarios