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jaula

Los pájaros nacidos en una enfermedad creen que volar es una jaula

angustia

 si la angustia es el límite de el hombre en tanto hombre en tanto accidente del tiempo colapso de la sucesión alrededor del sistema nervioso también la angustia será la puerta que se abre para llevarnos ya a diluirnos en el horizonte

Fábula inconclusa

 -¡Quiero ser una razón! -decía el mayor de cinco territorios-. Quiero sazonar la voz del momento. Si las puertas quedan pintadas de bermellón, y al día siguiente, el camino se inclina turbado de aquí en adelante, seré un accidente.. Los hombres necesitan incendios. Pues bien, si yo los fabrico, haré algo lapidario. -Sí, pero eso es muy zafiro, capullo de pena sonriendo -opinó el segundo territorio-. Tu abundancia es muy cejijunta: es trabajo de azucena y noche oscura, que un vaivén de mar puede hacer omiso. No, más vale ser arena, todo es nada, pero una nada porosa por donde se cuela lo que está siendo. Eso sí es batalla, y yo quiero una ligadura de ciudad mala. Es un verdadero estropicio lo mío. Quien lo ofrece como efecto es causa del vehículo, es admitido en el panoplio de los charlatanes seguro y muta en carretera o individuo finalmente, con su propia sustancia y su casa y su exilio. Si todo marcha como tendría que marchar, podré soportar la vida doble, tragándome los silencio...

Melilotus

 el cielo que existe en otro mundo es suave fuego sobre sereno lago puro reflejo el cielo que existe en nuestro cielo es inmóvil trueno sobre el ombligo del verbo el verbo que existe en otro ruido es nuestro eco sobre el silencio fuego amigo el amigo que existe en otro fuego es nuestro verbo sobre sereno trueno puro cielo

horizonte

 cómo podemos conocer lo que ya está muerto cambiando? los justos saben que nada permanece la verdad inmutable no puede conocerse sino por accidente o por alguna clase de acceso irrespirable irresponsable hay que dejarse fluir para desaparecer tranquilamente en ese horizonte ruido al ruido silencio al silencio polvo al polvo siempre nos muerde el tiempo los labios siempre es el mismo río el distinto fuego que baña la pulpa de una idéntica duda

El ente

a) Érase una vez una ente que era muy querido por su ojo de horus, al que visitaba todos los domingos aunque vivía cruzando el portal noético pluriflorido, m ás allá de todo nombre, sumergido en un profundo sueño sin sueños . Su dios que sabía comer muy bien le había fabricado un tejido existencial archicatódico y así andaba cómodo por el mundo.  b.1) Una tarde el dios le mandó a casa del ojo de Horus que se encontraba muy flacucho, para que le llevara unos límites recién horneados, una adolescencia derecha y un vaso de burbujeante metafísica. b.2) – “Ente anda a ver cómo sigue tu ojo de Horus y llévale este paquetito con todas esas cosas que ya el narrador ha mencionado en el anterior inciso. ”, –le dijo. Además le profirió: –“No te apartes de la doctrina secreta de Madame Blavatsky  ni hables con filósofos, pues ello puede ser muy peligroso”. El ente que siempre era pensamiento que se libera del sexo y del acaecer líquido asintió y le contestó a su dios: – “No te preocu...

la nada puede ser

 la nada puede ser eso que no está pero también además de una ausencia puede que la nada sea todo lo que sobra lo que resta lo que excede eso que sea lo que sea existe la nada no tiene verdaderamente nombre pero decir nada es apenas sugerir su presencia