en lo alto los pies apuntan al sol abren los dedos el viento se lleva las nubes hay un gato que duerme ya secos los sauces en un abril y cerrar de ojos me río estornudo
los dioses imitan a los hombres no alzan la voz y afilan el cuchillo declinan en colores sin suerte por bosques de sombras y grietas sin nombre espectros de las tribus interminables rumores de algún crimen que crece
se reúnen palabras en racimos de uva con fondo de piano de Bill Evans las cosas invisibles las personas que se ausentan igual pesan para que pueda haber ley, debe haber pétalo que cae del lirio silencio que prepara el camino
la memoria diáfana va de prisa nunca se alcanza se apoya en las ranuras de gruesas y jugosas cosas respira en momentos claros carece de luna llena espacio abierto, se borra en la distancia
si uno pudiera hacer de la mente una ciudad podríamos ver humo y personas ratas y ventanas pero ninguna conciencia puede que las notas al margen aclaren el reflejo de algunos enigmas pero nada de alma, nada de nada