arenal

La tarde cierra su herida
sobre los patios de cal;
en la garganta del vidrio
se desangra un arenal.

Mi padre cruza la sombra,
lleva mi rostro de ayer;
lo espero junto a la puerta
que nunca vuelve a ceder.

**Estribillo**
Cae la arena sin ruido,
cae la luz del umbral;
lo que fue sangre en mis venas
hoy es un polvo sin sal.
Quién pudiera darme vuelta
como se vuelve el cristal,
sin que me duela en el pecho
lo que no vuelve jamás.

Un grano guarda una espada,
otro, la luz de un hotel;
otro, tu pelo en mi almohada
y el alba sobre tu piel.

Todo desciende sin nombre
por una misma estrechez:
el oro de los imperios,
la sed del último rey.

**Estribillo**
Cae la arena sin ruido,
cae la luz del umbral;
lo que fue sangre en mis venas
hoy es un polvo sin sal.
Quién pudiera darme vuelta
como se vuelve el cristal,
sin que me duela en el pecho
lo que no vuelve jamás.

**Puente**
Del otro lado del vidrio
hay otro que mira igual;
cuando levanto la mano,
su mano viene a buscar.

Entre sus dedos y el mío
queda un desierto por arar;
él tiene toda mi vida,
yo, lo que falta pasar.

**Final**
Alguien invierte la noche.
La arena vuelve a caer.
Mi padre llama a la puerta.
Yo todavía no sé.

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