soneto a don Virgilio Martínez
deshojado de karma, hoy resiste repite los sonidos que curan cabeza relajada y recta la espalda conjugando su Buddha en presente sol en cactus que es piel de gallina una sonrisa que descansa caminando dharma de mariposa clavado a la espina samsara que se aplaca respirando recuerdo aquí su idioma acuatizado, evoco su palabra que desata, medito en su nirvana ensimismado: con párpados de Maya insensata bebiéndose de un sorbo su té blanco teje Virgilio la vigilia de los justos