mucha horas dedicó Pablo a mirarse los dedos nada en especial le llamaban la atención también leía libros pedazos, casi nunca enteros hablaba de cosas que no sabía como si supiera y casi nadie se daba cuenta persona torpe, ociosa y tal vez sólo tal vez ligeramente tierna hubiera querido ser un tipo iluminado, tranquilo pero la ansiedad le mordía los talones el miedo le partía los labios sufría bastante de insomnio escribía demasiado --creía en los círculos la música mejor para su tonta idea de música se resumía en un ruido o un mantra repetir la palabra hasta que pierda todo sentido vivir en el luminoso vacío hablar como ladran los perros quiso que lo quisieran todos, pero quién no lo redimió quizás un poco la curiosidad quizá el amor de Daveyba y así como sin darse cuenta dio el último suspiro se murió como es lógico pero queda este poema que lo recuerda de un modo borroso al menos por un rato más por lo que dure lo que dura cualquier a...