la muerte lleva tu corona
El libro abierto, el mismo libro Paris, Managua, Manzana podrida en Atmósfera controlada Todos los detalles en un suspiro marcados a fuego Calafate, Buenos Aires, Roma, El mismo sueño desnudo y compartido En ritmos de estornudos Repetido El gusto de la mañana es amargo Entre cuatro sillas y una mesa Vida de cuarentena México es la vida, a colores, pura vida Cayendo en ruido De lluvia todavía Semillas de cilantro en las manos Corta la montaña el viento islas hechas de uñas y fuego Repúblicas de tumba Y sosiego El casto minotauro se mira ahora al espejo Rostro de la mujer que se encuentra en la calle sola de pronto sin sed ni hambre ni sombra de rodillas Rodarán cabezas, está claro, rodarán cabezas de vez en cuando Murciélagos acusados de ser omniscientes, de repente Culpables en caldos cálidos Wuhan, Madrid, New York, sauces Y álamos (clava el otoño por la...