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Mostrando las entradas etiquetadas como mitoemas

el dios de ojos enanos

el dios de ojos enanos acaricia un gato

dios detrás nuestro

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dios siempre camina en puntitas de pie detrás nuestro por eso no lo vemos ni oímos  aunque lo presentimos

la pequeña muerte

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Ruth Marten . Histoire un-Naturelle.  Strange Bedfellows. via: dark silence in suburbia la pequeña muerte se muere para hacer nacer a la gran muerte y, claro, la gran muerte se muere en  la pequeña muerte

el dios-elefante

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“ Self-Conditioning " by  Eugenia Loli . el dios-elefante escucha la canción atentamente fingiendo ser estatua fingiendo carecer de emociones

somos los dioses huecos

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cavetocanvas : Marc Quinn ,  Self , 2006. Blood (artist’s), stainless steel, perspex and refrigeration equipment. "los dioses en este desierto se mueren de sed" dicen "un dios sin algún creyente que le rece, casi no existe" dicen son más hueso que carne, aquí los dioses montan a espaldas del gran hipopótamo y muerden las nubes "somos los dioses huecos", dicen "los dioses en este desierto se mueren de sed" dicen

Ὧρος

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apoya un pie Horus en el cocodrilo y en las manos sostiene serpientes y escorpiones

Nataraja, el rey del baile: शिव

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Shiva también es Nataraja  el rey del baile a su alrededor gira una aureola de llamas que es la realidad misma y por su culpa es que baila cuentan que diez mil rishis heréticos fueron visitados por Nataraja lo recibieron con maldiciones enviaron un tigre espeluznante para que lo matase con la uña de su dedo meñique Nataraja le arrancó la piel al tigre le enviaron entonces una serpiente repugnante para que lo devorase Nataraja la usó de collar convocaron a un demonio negro enano Nataraja se paró en su espalda y danzó y su danza fue tan rápida que se abrió el cielo y cayeron a sus pies y lo adoraron imagen: wikipedia

La mala fama de Λάμια

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Las malas lenguas dicen que Lamia fue amante de Zeus y esto habría inflamado los celos de Hera quien, muy despechada, le mató a todos sus hijos. Lamia, un poco por venganza, un poco por dar sentido a su triste existencia se dedica actualmente a perseguir y devorar los hijos de la gente. Lamia nos mira ahora con su rostro peludo y su cuerpo escamoso y nos dice con voz  clara  muy poco dubitante: "No veo que sea para tanto, sinceramente, señoras y señores, yo me zampo un niño, una niña, cada muerte de obispo" Dudo por un momento de verdad quiero creerle, no sé qué piensen ustedes. imagen vía:  publicdomainreview