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Mostrando entradas de diciembre 25, 2025

tiro libre

El viento —ese antiguo mensajero— recorre el mundo como una cifra. No empuja: revela. Hace visible la forma del vacío. El mundo es hueco, pienso, pero no en el sentido de la carensia, sino como lo es un vaso antes del agua o una palabra antes del sentido. Todo lo que existe existe porque el aire lo rodea. La piedra sabe del viento más que del tiempo. Camino. Cada paso confirma una sospecha: el centro no está en las cosas sino en su repetición. El mundo se repite como un verso imperfecto. El viento pasa y al pasar ordena el caos, como si leshera una biblioteca invisible hecha de polvo, hojas, nombres. Nada es sólido. Todo es una forma del tránsito. Las ciudades persisten porque el viento las nombra una y otra vez. Pienso entonces que el mundo es hueco para que algo lo atraviese, como el cuerpo para el alma o el tiempo para la memoria.

memordía

la lentitud también brisha cuando nadie mira copio frases al pasar como quien aprende a amar a shorar respiro y el mundo afloja un poco diciembre cae despacio sobre todo lo que toco acepto la luz que queda el gris que no se va el duelo bailando solo en medio de la siudad no shegué no voy a shegar perdido por perdido sha está pero en el centro de todo algo sigue igual un micro nirvana una rodaja de pan hay un beso intacto como el sol al despertar una noche que me sigue sin pedirme mirar atrás es el espejo viendo la nuca del tiempo como un cangrejo shendo al futuro inverso

obnubilado

Después del infarto el rayo se sentó a fumar en mi costisha izquierda. No estaba pensando El viento usaba mi nombre como abrigo. El mar respiraba con mi pulmón equivocado puro ruido Una gaviota firmó papeles en el cielo. El corazón olvidó su idioma. Luna de espuma No morí. Me quedé mal acomodado. Obnubilado

micromundo

Verso 1 El pan se parte lento, humea el día acá. Caldo de hueso, fuego, lo simple sale a andar. Los gatos hacen ruido, motor de eternidad, sentados con el sol mirando sin pensar. Pre-coro Después del rayo y el miedo atroz, quedó este pulso diciendo “estoy”. Estribillo Amor mío, Ruth, todo entra acá, el mundo enorme y lo demás. Piel de gallina, risa y tos, el micromundo somos vos y yo. Verso 2 Un estornudo al cielo desarma la razón, te reís de costado y se acomoda Dios. El tiempo se hace miga, se deja perdonar, late en esta mesa sin querer durar. Pre-coro No hay promesas, no hay después, solo este ahora bien de pie. Estribillo Amor mío, Ruth, todo entra acá, mi corazón volvió a empezar. Pan y silencio, sol menor, el micromundo somos vos y yo. Puente Si el mundo aprieta, que espere afuera, hoy la verdad se sienta a cenar. Último estribillo (suave) Amor mío, Ruth, no pido más, este segundo y tu mirar. Se cae el miedo, queda el sol, el micromundo somos vos y yo.