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Mostrando entradas de marzo 25, 2016

manzana sin sangre

manzana sin sangre herida de muerte se queda verde sobre la mesa en el diente que la muerde se queda verde

ὁδὸς ἄνω κάτω μία καὶ ὡυτή

ὁδὸς ἄνω κάτω μία καὶ ὡυτή dicen que dijo Heráclito y sin embargo hoy ahora mismo seguimos cayendo

asir

hecho de viento jirón azul de cielo perfume a cuatro manos tocando futuro se quemó

girasol

se quema mirando el sol al girasol a los ojos

silence universe

Let the word wait under its shady silence

sings in the distance

sings in the distance the first cough that ever thought .... canta en la distancia la primera tos que alguna vez pensó

huemules mirando

estampida de espejos viento lengua de ventisquero en la piedra sobre el lago huemules mirando

piernas

a la hora de la siesta son sus piernas labios de gacela atardece y nunca pasan hambre corren como liebres corren por los bordes por la espuma de la noche amanece y nunca pasan hambre corren como labios piernas de la espuma a la hora de sus liebres por el hambre de los bordes atardece y nunca pasan piernas hambre son sus liebres

esta idea toca

esta idea toca nuestro instante de agua y eterna teje como araña su rosa funeraria

amén

Imagen

pies que convencen

derivas de manos anacondas en sombra caliente muerte húmeda narices descalzas y habitación desnuda con dolor de garganta hay al menos dos pares de pies que nos convencen tiemblen hay al menos un par de brazos que nos entienden

大器晚成

大器晚成 cierto algunas veces aunque not always

universo tiempo

el tiempo es un sueño que cuesta la vida — Cuadernos Tibetanos (@CTibetanos) 26 de marzo de 2016

La cima de la montaña

La cima de la montaña no tuvo más remedio que ir al bosque. Se hizo atar a la espalda los dedos amputados, y, cada día era más pobre. De repente, se abrió la puerta y entró el diablo. Y cuando se miró en sus ojos sintió que estaba llorando. Al salir del bosque por el lado opuesto, cruzó el río a nado con los pies descalzos. Pero un año más tarde, cuando la lluvia cesó, le nacieron mil puertas, dos ventanas y un hijo barbudo. El niño llevaba en la mano una jabalina, y en un momento de distracción, se la clavó al diablo. Atravesó su corazón que era un sol latiendo. Y le dio un mendrugo de pan seco, diciendo: --Esta muerte es merecida.Come tu pan y largo. El diablo no tuvo queja, muy al contrario, comió su pan, y se volvió huesos bajo la nieve. Es por esto que dicen que: de cada blanco de hueso sale un diablo. O al menos eso nos han dicho.