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Mostrando entradas de mayo 15, 2017

mandarina

Si Shi, hermosa joven, contempló su rostro en las aguas de una estanque, y lo halló ajado. Con sus largas uñas, comenzó a remover la piel, y acabó por arrancarse el rostro entero, pedacito a pedacito, como se pela una mandarina. Debajo tenía otro rostro. Y a partir de entonces fue una mujer muy distinta, incluso se cambió el nombre.

oreja sedienta

Un vecino de la provincia de Yang Dse, despertó escuchando un llanto. La que lloraba era su oreja izquierda, tenía sed. Le dio de beber, y el llanto cesó. Observación del cronista: Hay muchas orejas sedientas, dénles de beber.

imitatio

Hubo una vez un hombre, que de tanto escuchar perros ladrar, comenzó a imitarlos. Y ladró y ladró, hasta quedarse mudo.

pescando

un pescador se pescó a sí mismo.

enseñan las madres de la plaza

De sangre está repleto Tu cuerpo Te falta Llenarlo de fe Y coraje.

sed #33

Observación del cronista: La sangre no puede calmar ninguna sed. Para eso está el agua

prisiones

Un samurai riega con sangre de sus víctimas un árbol. El árbol cobra vida y lo asesina. La sangre del samurai, sin embargo, pudre las raíces del árbol. El árbol muere.

provecho

Si eres venenoso, El veneno Es tu alimento. Buen provecho!

patria

No esperes más de tu patria de lo que pueda darte, te ahorrarás dolores de cabeza. Ama con los ojos cerrados Vive con los pies en la tierra

el dios de las hormigas

Un niño descubre un hormiguero. Juega con las hormigas. Las aplasta sin razón, las ayuda a llevar las hojitas sobre sus espaldas, echa a los cascarudos, les regala arañas semi-muertas, para que se den un banquete. El niño es el dios de las hormigas y lo ignora

excusa

La luz se pierde en la sombra La sombra es excusa Del día.

padre de la noche eterna

Prabu Mundingkawati, aburrido, salió a dar un paseo. Hacía muchísimo calor. Ninguna nube había en el cielo. Prabu, no soportándolo más, levantó el brazo derecho y encerró al sol en un puño hasta apagarlo. Ahora hace frío, Prabu no ha sabido volver a encender al sol, y se lamenta. Le llaman el padre de la noche eterna

el secreto del árbol

Thu Eul-Tan, escritor oriundo de T`ai-yuan era ya muy viejo. Se habìa vuelto algo más tonto con la edad. Su mujer, Nhi Khan, le tenìa prohìbido salir de la casa, pues sabìa muy bien que el viejo, por los achaques de la edad, y estando cerca el bosque, corrìa peligro. Pero el anciano Thu Eul- Than pecaba de caprichoso, y si algo le estaba prohibido, se complacìa en hacerlo. Decenas de veces se escapò de la casa para dar uno de esos paseos prohibidos, decenas de veces su esposa y sus sirvientes lo encontraron, extraviado y exhausto junto al rìo, imitando el canto de los pàjaros, feliz como un niño. “Quiero que me prometas algo, esposo mìo”, dìjole Nhin Khan, cierta noche de luna llena, besàndole la espalda. “Què quieres que te prometa?”, preguntò el escritor, ya casi a punto de caer dormido. “No vuelvas a salir solo de casa”. “Prometo no salir solo de casa”. “¿No me engañas?” “No, querida, si tan suavemente me lo pides, no sòlo te lo prometo, lo juro con toda el alma.” A pesar de...

injusticia

“¿Por qué es injusto el mundo?”, preguntó un muchacho a su padre. “Tú deberías saberlo mejor que yo; este es tu sueño”, respondió el padre. Y el muchacho despertó.