breve oda a la vida huida (muy al sub-modo de Fray Luis)
¡Qué cansada es la huida de aquél que vive de todo lo que ha sido perdido en la perdida memoria del ruido marchita de rencor florecido! Pues sólo le alivia el lecho un ciclo de soles bien fermentados, y ni en el más opaco trecho se abstiene de prefabricados perdidos paraísos recién decorados No se dolerá si la flama llora con lengua insincera por la sonrisa que infama tu boca pasajera que toda su ternura diluyera El ojo muerto por él al fin vea y perdónensele sus amados olvidos; el bosque sordo por él al fin sea apenas eco de rubor descreído la redundante leña del árbol caído