"estamos vencidos", el ratón dijo y el conejo con sus ojos habitualmente rojos estuvo de acuerdo la civilización se había vuelto más bárbara que nunca los edificios lloraban lágrimas de aire acondicionado un solo color en el cielo mezcla de sol y de polvo hormigas en la punta de algún dedo gordo a caballo un jinete del apocalipsis prefiere esconder los dientes corre un río blanco arrastrando toda podredumbre "se me agotaron las dudas, nada me asombra", habla esta vez el conejo con sus ojos habitualmente rojos y el ratón guardó irrespetuoso silencio