todos llevamos una gran disolución muy adentro nos repetimos en miles de impuras coyunturas pensamos con muy artificiales inteligencias maquinales ideas trascendemos a paso de tortuga por eso mismo, cada retroceso resulta de algún modo un avance y toda certidumbre es un dislate entonces siempre nos mata la tarde inevitable y nos anochece el tiempo tan grave, y en momento de música en pausa nos miramos te miro, amor mío y sin permiso ni nada y si te place, te pido no te hinojes, por favor, conmigo