el problema era que hablaban y decían lo que querían de cualquier modo entonces, que digan lo mismo pero usando nuestros canales nuestros parlantes que se miren en nuestros espejos para verse como nosotros queremos que sean vistos convertir sus acontecimientos en espectáculos breves, ínfimos, pero al fin: fecundos en términos de exabruptos micro-escándalos y así, cataloguemos y acumulemos todo lo dicho y quizá entendamos algo quizá podamos predecirlos pero claro, todo espejo es reversible todo espectáculo atrae y suma voluntades entonces, admitamos carecemos del control necesario se filtra en el orden mediático el caos el coro es más que la suma de las voces tiene sentido tenerles miedo siempre seremos menos siempre seremos aunque sea en parte derrotados