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Mostrando las entradas etiquetadas como la huella del aire

hacerte el amor es cascabel en el vacío celeste

hacerte el amor es cascabel en el vacío celeste huracán en puntitas de pie con sed de diamante vértigo de cóndor por la espalda de la luna llena aroma a retamas, jazmín y fenogreco y jugo sanguinario de remolacha en el cuello derretido en plata por la espuma del mar un viernes nublado, con fondo de viento eléctrico en la punta de los dedos erizados y labios desbandados

el corazón del ajo

Ni luz, eco, ni negrura, ni la tos roja del amanecer sin trueno ni el ladrido del perro. Sólo enero de ojos cansados y dolor de espalda tirado en la cama pensado otra excusa para morder el corazón del ajo y seguir andando

abanico de muertes saladas entre los dedos

abanico de muertes saladas entre los dedos el mar no regala nada, pero tampoco quita llanto de gaviotas

entré por la puerta trasera a la sombra de españa

entré por la puerta trasera a la sombra de españa un cuerpo de tigre embalsamado detrás de la telaraña el arpa fantasmas y cortinas que se mueven con el viento de un verso de García Lorca, olor a naranjas

nada más florido

nada más florido que un día vacío nada más enteramente inocuo, tan traslúcido que destiñe, tan insípido que produce acidez tan quieto en su movimiento que desaparece antes de suceder, antes de mostrarse

y aquellos olvidos de celos de estatua

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but the emptiness of space, which is the essence of the cloudly souls by Deger Bakir collages on Flickr. y aquellos olvidos de celos de estatua mordedores de la carne de ojos tristes invitaciones del trueno a quedarse sordos besándote el cuello cuando me mentiste tal vez dos suplicios por sombra que nunca que nunca pestañea nunca ni siquiera cuando estabas descalza

un silencio se ha quedado mudo

un silencio se ha quedado mudo y de tantas espinas pierde sus pétalos este arcoiris

ruinas de domingo

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face, hands by recombiner on Flickr. La arena estaba triste como nunca. Bebíamos el tiempo: mamá tosía pensando, entre otras cosas no sé en qué cosa de familia; una de nuestras ventanas murmuraba -un canto antiguo tibetano quizá mágico, canto de un sol seco- recién atropellado cerca de la puerta por la sombra de un gato lo único que queda detrás, creo: son tacones altos un espejo que se empaña después de ducharnos, y rosas de la india florecidas hace poco veo también en el fondo es lo que recuerdo de enero

ni siquiera mil revoluciones

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soruce: varietas la mano de la memoria borra huellas de cuerpos sin recuerdos blandos por el tiempo como árboles sin manchas, sin hojas días sin lengua y así nos sucedemos mientras tanto

cayendo muy bajo

caer como un sol cae sobre la nariz de las personas famosas caer como se cae el trueno de la voz de Zeus caer como cae la sustancia en el accidente como lo sucio de ruido se limpia la boca mientras piensa en cosas silenciosas caer como cae la sed, bien bajo bien en el recuerdo salado

la huella del aire

el más grave silencio cosido a los labios borroso en el contorno del mundo insomne lloviendo en humedades saladas multitudes dolor desordenado transparente y deforme aquí todo ese filo cabe clavando la espina en rojas mejillas quemadas hasta la médula en íntimas heridas por diez mil y una batallas al margen del hueso venenoso del lenguaje así la taza de té verde frío desgaja en palabra muda que intuye que todo pasa sin decir nada, pasa la ira de dios, pasa la incómoda virtud de la nada blanca, y pasa la más redonda inquietud descalza abriéndose muy bien el ojo de nuestra urgente y prepenúltima catástrofe flotando flamante en dilatada pupila el más grave silencio cosido a los labios que deja la huella del aire