recibo la persona que me toca como un traje, me visto de esa persona y salgo a escena hablo lo que hablaría esa persona que apenas conozco, pero que tampoco me cae mal ni bien y además tampoco puedo callarme aunque cualquiera sabe que el silencio es mucho más sabio que lo que estoy ahora mismo diciendo y sé que nada digo diciéndolo tampoco pero decirlo me libera me aligera me da cuerda me vuelve a cero las palabras son acaso la forma de desinflar la persona que me toca, la palabra me desviste de esa persona y no queda escena ni siquiera la punta la cosquilla de eso que nunca fui de lo que nunca dije --por algo se empieza-- en el final está la palabra