a) Érase una vez una ente que era muy querido por su ojo de horus, al que visitaba todos los domingos aunque vivía cruzando el portal noético pluriflorido, m ás allá de todo nombre, sumergido en un profundo sueño sin sueños . Su dios que sabía comer muy bien le había fabricado un tejido existencial archicatódico y así andaba cómodo por el mundo. b.1) Una tarde el dios le mandó a casa del ojo de Horus que se encontraba muy flacucho, para que le llevara unos límites recién horneados, una adolescencia derecha y un vaso de burbujeante metafísica. b.2) – “Ente anda a ver cómo sigue tu ojo de Horus y llévale este paquetito con todas esas cosas que ya el narrador ha mencionado en el anterior inciso. ”, –le dijo. Además le profirió: –“No te apartes de la doctrina secreta de Madame Blavatsky ni hables con filósofos, pues ello puede ser muy peligroso”. El ente que siempre era pensamiento que se libera del sexo y del acaecer líquido asintió y le contestó a su dios: – “No te preocu...