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Mostrando entradas de diciembre 24, 2020

transparencia

 Era un anciano niño que viajaba de mundo en mundo. Y tenía una piel transparente que lo dejaba ver todo. Con todo me refiero al pensamiento. En cierta ocasión, conversando con Marcos, le dijo: --Realmente no sé lo que estoy pensando. A lo que Marcos respondió: --Sucede que estás pensando turbio--. Y entonces le puso delante un espejo. Ahora entiendo, pensó el anciano niño. Y el paisaje fue aclarando.

jesús en diciembre

 por un segundo o un tiempo inmensamente menor fui un árbol seco se caen mis hojas tengo sed en las raíces quizás resucite

soñando despierto

 es tiempo de invierno descalzo en la nieve descalzo y no siento ni calor ni frío pausa en el tiempo horizonte sin acento grave estoy soñando despierto

la pena del dios y sus hijos

Creyéndose un dios muy rico que moriría, llamó a sus hijos y compartió su fortuna. Un ruido para cada esencia, y un hueco en la nuca. Y en vez de ojos, lengua. Pero no murió, y cuando se levantó de la nube, se enteró de que sus hijos ya no lo amaban, y como no tenía más ruido, se volvió seco como pasa de uva.  Todos lo trataron mal, y se volvió sombra. Abrió una puerta en el cielo y dentro de la oreja del sol dormía. Bostezando apenas.  El pobre dios no paró de llorar, y un día se encontró con un anciano abismo de barbas recién encanecidas, y le contó lo que estaba pasando y le dio lujo de detalles. El abismo quedó impresionado con lo que acababa de escuchar y prometió que encontraría una solución a la pregunta. Días después llegó con gran esplendor a la casa del dios y silbó un canción antigua, seguido de 11 criados cargando pesados ​​sacos llenos de ruido recién venido de Grecia. Eran una delicia. --Traje estos ruidos para que puedas volver a comprar a tus hijos y así te qui...

luna

  y la carne se hizo palabra manantial de nombres las imágenes en un momento sólo un signo y luego voces y después silencio el borde del vestido, labios secos en la punta de la lengua el libro rojo tratando de tocar lo profundo Habrá allí una senda y un camino suspendido de toda duda libre de preguntas no quise reírme de lo que dijiste no quise decir lo que dije caléndulas naranjas quemando los dedos la hora es de buena muy buena fortuna mármol frío muerdo la manzana y luna

mismo

Mismo medio mismo mensaje Por fuera del sol  Que traje conmigo para que  Lo viéramos juntos  Nos vamos a ir a la playa  A mojar los pies en la orilla  Un beso grande  Un abrazo gigante  Y que la vida te siga dando  Bigote y burbuja a la hora de  Los sueños que tienes y muerdes  Pero no masticas 

lo más tierno

Lo más tierno del verano Un asombro delante  Noventa días de sueño y noviembre  Pasado por agua y tantos años que  De dulces no tienen la culpa

ezequiel sabe

La madre que dijo que no Había antes de hablar  Hecho silencio  Cuando llegue el día a casa  Y el nombre de la noche  Se derrita Derrotaré a tu ejército de muertes  De rodillas  Robo porque Roma fue herida De muerte por un ojo en el centro  De la duda  Perdida de tiempo y de la pirámide  Ezequiel sabe Desde el fuego hasta que se le perdone

infi

No era solo una cosa Una silueta suelta Era suerte superior suficiente  Cuida a tu padre y a tu madre  Cuidado con toser Cuidado con las ciudades las mujeres  Que ríen, realmente la verdad es  Infiel en el valle 

diciembre

Era otro sol, fue barro En los ojos de los dedos de dios  Diciembre  Diciembre 

madrugada

Madrugada un show de todo País del juicio perdido  Hueco en la nuca por donde se cuela La nube  Sinaloa Singapur ceremonias De vientre y vino  Luna cerca del ombligo  Apenas fondo de truenos Palomas en el borde del bolsillo  Mi dolor, pobre angelito