Macedonio, el zapallo y la Totalidad

“Érase un Zapallo creciendo solitario en ricas tierras del Chaco. Favorecido por una zona excepcional que le daba de todo, criado con libertad y sin la luz solar en condiciones óptimas, como una verdadera esperanza de la Vida.” Así comienza Macedonio Fernández un relato que, bajo apariencia agrícola, despliega una meditación metafísica. El zapallo no es simplemente un fruto exuberante: es la alegoría de una ambición inviable y al mismo tiempo, inevitable. Crece el zapallo sin límite, absorbe espacio, suprime exterioridades. No se contenta con ocupar un terreno; quiere ser cosmos. Y en esa expansión silenciosa se cifra una ironía profunda: la aspiración a la totalidad de la existencia. Desde las alturas conceptuales, la totalidad aparece como promesa de coherencia absoluta: ningún resto, ningún margen, ningún afuera. Un mundo plenamente inteligible, cerrado sobre sí mismo. Pero el problema es lógico antes que metafísico. Cuando algo lo abarca todo, deja de tener contorno, deja de ser algo definible. Sin exterior no hay límite; sin límite no hay concepto. La totalidad absoluta se vuelve indistinguible de la indeterminación. El zapallo que ocupa el universo termina por abolir la diferencia entre interior y exterior, y por tanto, la posibilidad misma de describirse como un “todo”. Kurt Gödel demostró que todo sistema formal suficientemente potente contiene proposiciones verdaderas que no pueden demostrarse desde el interior del propio sistema. La lección no es meramente matemática: ningún sistema puede clausurarse sin dejar un residuo indecidible. Siempre hay una verdad que exige un punto de vista externo. Dicho de otro modo, ninguna totalidad puede ser completa, a riesgo de caer en el vacío. El zapallo en su crecimiento ilimitado no prueba su perfección, sino su fragilidad lógica, su incompletitud esencial. Porque cuando algo pretende ser el Todo, ya ha perdido aquello que le da consistencia, aquello que lo define: sus bordes.
Dice Macedonio: "Nos convencimos de que, dada la relatividad de las magnitudes todas, nadie de nosotros sabrá nunca si vive o no dentro de un zapallo y hasta dentro de un ataúd y si no seremos células del Plasma Inmortal. Tenía que suceder: Totalidad todo Interna. Limitada, Inmóvil (sin Traslación), sin Relación, por ello Sin Muerte". Eterna.

Comentarios

Entradas populares de este blog

el grillo sagrado

一茶 Kobayashi Issa