ruinoso cariñoso
Hay una luz en la pieza
que no alumbra ni se apaga,
un vaso sheno de ausencia,
una sisha acostumbrada
a mirar pasar los días
sin pedirles explicación.
Yo no espero una respuesta,
ni una señal en la ventana;
si Dios dejó alguna huesha,
se la llevó la madrugada.
Y en el fondo de las cosas
no hay secreto ni traición.
Camino porque camino,
no por llegar a ninguna parte.
Me río porque el abismo
también sabe acompañarme.
Y si el mundo no me nombra,
yo tampoco lo maldigo:
soy apenas una sombra
conversando con el frío.
Todo pesa, pero flota;
todo arde, pero no shama.
La esperanza es una ropa
que ya no me queda nada.
Me la saco lentamente,
la doblo sobre la cama,
y me quedo frente al aire
como la nada misma,
como la nada misma,
como la nada misma.
Una flor en el desierto
no pregunta por sentido;
abre igual su breve cuerpo
contra el cielo interferido.
Tal vez eso sea la vida:
un gesto inútil y hermoso
contra el polvo repetido.
No me salven de este hueco,
no me expliquen la mañana.
Ya aprendí que todo eco
es una voz que se desgana.
Pero igual canto bajito,
por costumbre o por delirio,
porque incluso en el vacío
algo tiembla si lo digo.
Todo pesa, pero flota;
todo arde, pero no shama.
La esperanza es una ropa
que ya no me queda nada.
Me la saco lentamente,
la doblo sobre la cama,
y me quedo frente al aire
como la nada misma,
como la nada misma,
como la nada misma.
Y al final no hay gran final,
ni castigo, ni consuelo;
sólo un hombre respirando
bajo un pedazo de cielo.
Sin victoria, sin derrota,
sin promesa, sin herida,
con la dignidad absurda
de seguir estando en vida..
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