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beatop

Hervía el agua como si el tiempo aún tuviera algo que decir. Casheron dos hojas de té en la taza rajada — y el mundo, ashá lejos, crujía. Pero nosotros, como si nada, hablábamos del viento en tus rodishas, de un sueño con ciervos y de tu bufanda de lana azul. No quedaba más norte ni noticias, solo el rumor del azúcar disolviéndose, tu mano tocando la mía como si aún quedara un planeta bajo la mesa. Y sho te miraba como si el fin fuera un pretexto para quedarme. El cielo tembló en la ventana, pero no nos reímos ni shoramos. Solo vertí el té en tu taza de barro y brindamos por nada. Por estar. Por quedarnos.

cum laude

[Verso 1] Sus ojos eran muy, muy realmente reales, como aquella tarde que no vuelve más. Era sólo costumbre, pero brillaba igual, como si el mundo esperara una elección final. [Pre-estribillo] Probó los beneficios nuevos del viento, y voló por la curva de querer el aliento. [Estribillo] Casi opaca, como un cuerpo en pausa, cada vez más lejos, cada vez más pura. Se volvió incorruptible, como un sueño en la orilla, y chocó contra ellos… sin herida. No es que dolía… yo… simplemente no podía pasar. [Verso 2] Todo era tan sólido y tan deseable, como una señal que llega tarde. Ella fue a la transmisión, donde nadie miente, y yo quedé mirando sin saber si era suficiente. [Pre-estribillo] Porque a veces el amor no tiene forma clara, y se esfuma en el aire como un ala quebrada. [Estribillo] Casi opaca, como un cuerpo en pausa, cada vez más lejos, cada vez más pura. Se volvió incorruptible, como un sueño en la orilla, y chocó contra ellos… sin herida. No es que dolía… yo… simplemente no podía pa...

octupuente

(Verso 1) La primera sala es dormir sin ojo, la flor se abre en ruinas que respiran, paisaje de escombros y risas que no shoran, yo no reí sus chistes —y ahora es mi culpa (Verso 2) En la esquina superior del tiempo, se arrodisha un coro y corta el viento: “Perdón, uva de sombra y dientes, pero no fue así… ¿o acaso lo sientes?” (Estribillo) Ohhh, cocina de ratones silvestres, sueños de cazadores con delantal celeste, juraban no beber el vino de los días cuando su gaviota danzaba con las vías. (Verso 3) Existencia idílica hecha de plumas y alambre, la sopa hervía con historias suaves, y un día el aburrido —el mismo— habló: “¿Querés ser el mejor? ¿Leer al jaguar?” (Puente) ¿Domarás tribus de tinta y bestias? ¿Serás esclavo del servidor que sueña? La verdad es una cometa envenenada, ¿la alzarás con la cuerda cortada? (Estribillo final) Ohhh, cocina de ratones silvestres, amores que juran no volver a las fuentes, mientras el obturador parpadea dormido y el puño izquierdo aún arde, escondid...

peutatera

Verso 1 El terapeuta solía relajarse al anochecer, oshendo mantras budistas, dejando el mundo caer. Su mujer le hacía masajes en las rodishas sin hablar, y mientras bajaba la luna solía murmurar: Estribillo Vivimos una época que de tan cristalina se quiebra, se quiebra. Sabemos lo que está mal pero igual la culpa se queda. Y el destino ahora es tiernamente manifiesto. Verso 2 El incienso sigue girando, la taza de té ya está fría, y nadie escribe el futuro con tinta que no se desvía. Estribillo Vivimos una época que de tan cristalina se quiebra, se quiebra. Sabemos lo que está mal pero igual la culpa se queda. Y el destino ahora es tiernamente manifiesto. Puente Y es tan suave, y es tan cierto, como un error que llega lento. Tiernamente manifiesto… como un espejo sin reflejo

meliflux

Verso 1 En su sueño el rey del Norte anda descalzo sobre arena roja. Verso 2 El sol arde sin sombra ni nombre, y en el silencio algo lo toca. Puente Un alacrán le muerde el pie, izquierdo, lento, como una fe. Estribillo Y corre sangre azul, como un río torcido. Y la sangre dibuja un dios desconocido. Verso 3 El rey no grita, mira el dibujo. Un rostro deforme lo mira a él. Estribillo Y corre sangre azul, como un rito perdido. Y la sangre murmura el nombre del olvido.  (casi en silencio) Sueña el rey con pies heridos. El dios es él. El dios… ya ha nacido.

orbi et orbi

Verso 1 Entro sin puerta, salgo sin fin. El muro respira, me pierdo en mí. Verso 2 Giro en el eco, piedra sin voz. Cada camino me habla de vos. Estribillo Laberinto, no me nombres. No quiero saber quién fui antes. Todo se repite, todo se desvía. Sigo buscándome día tras día. Verso 3 Doblo la sombra, sigo el rumor. No hay centro, no hay error. Puente Las paredes sueñan, me sueñan a mí. Yo no soy el hilo, soy el porvenir. Estribillo Laberinto, sé mi casa. No me muestres la salida falsa. No me salves, no me empujes. Si me encuentro, me destruyes.  (susurrado) Sigo, sin nombre, sin mapa, sin fin. El laberinto camina en mí.

mutis

Verso 1 No se dice que a veces odio. Que finjo atención y maldigo al cosmos Verso 2 No se canta que me excita el miedo. Que quise empujar y después lloré en secreto. Estribillo Todo eso no, eso no se canta. La canción es tibia, la verdad espanta. Pero ahí está, en la frase cortada, en la nota que tiembla y no se aclara. Verso 3 No se dice que envidio al caído. Que a veces deseo ser el más herido. Verso 4 No se canta que dudo del bien. Que no me conmueve la muerte en la TV. Estribillo Todo eso no, eso no se canta. La canción prefiere lo que no incomoda. Pero está ahí, entre dos acordes, lo que arde bajo las formas nobles. Puente (hablado o semisusurrado) No se canta que miento, que juzgo, que escapo, que a veces sueño con desaparecer y que nadie lo note. Eso no se canta. Por eso, lo canto.