morfema

**Verso 1**
Yo que crucé las salas del invierno,
donde la luz se pierde y se demora,
vi duplicar mi sombra a cada hora
como un antiguo juramento eterno.

Vi en el cristal la forma de otro día,
un rostro que era mío y no era mío,
la lenta certidumbre del vacío
mirándome con muda lejanía.

**Pre-Estribillo**
Y supe que en la noche hay una puerta,
que nadie abre dos veces sin temblar;
detrás de cada imagen hay desierta
otra imagen que vuelve a comenzar.

**Estribillo**
Espejo, oscuro río detenido,
metal donde mi nombre se extravió;
yo busco al que fui, pero el olvido
me devuelve otro rostro y otra voz.

Espejo, laberinto de la luna,
cielo al revés, memoria y soledad;
qué mano de la suerte o la fortuna
me condenó a mirarme y no encontrar.

**Verso 2**
Ante el agua callada de los patios,
bajo la tarde azul, casi sagrada,
vi repetirse el vuelo de una nada,
un pájaro invertido entre presagios.

Y en la madera roja de una mesa,
pulida por los años y la bruma,
ardía un resplandor que se consume
como una flor que sueña su belleza.

**Pre-Estribillo**
Todo lo que se mira se desdobla,
todo lo que se nombra morirá;
pero en la superficie que me nombra
hay otro que no acaba de pasar.

**Estribillo**
Espejo, oscuro río detenido,
metal donde mi nombre se extravió;
yo busco al que fui, pero el olvido
me devuelve otro rostro y otra voz.

Espejo, laberinto de la luna,
cielo al revés, memoria y soledad;
qué mano de la suerte o la fortuna
me condenó a mirarme y no encontrar.

**Puente**
Tal vez no fui quien teme los reflejos,
tal vez fui reflejado alguna vez;
tal vez soy sólo el sueño de un espejo
que aprendió lentamente a envejecer.

Y si una tarde el hálito de un muerto
empaña la verdad de su cristal,
veré, detrás del mundo y su desierto,
mi rostro dividido en lo fatal.

**Estribillo Final**
Espejo, antiguo pacto de la ausencia,
multiplicada red de lo que soy;
me pierdo en tu infinita transparencia
y vuelvo siendo nadie adonde voy.

Espejo, laberinto de la luna,
cielo al revés, memoria y soledad;
qué mano de la suerte o la fortuna
me condenó a mirarme y no encontrar.

**Outro**
Yo que temí los mármoles, las rosas,
el agua, el ébano, el metal,
hoy sé que en las superficies silenciosas
alguien me mira desde el más allá.

Comentarios

Entradas populares de este blog

el grillo sagrado

一茶 Kobayashi Issa