recordar es peor

Voy perdiendo la memoria,
detalle a detalle,
dolor a dolor,
como quien apaga luces 
en una casa sin sol.

Primero olvido tu risa,
después el color de tu voz,
la forma en que me mirabas,
la hora exacta del adiós.

Se me borran las esquinas,
los lugares donde fui feliz,
pero hay algo que resiste,
una sombra detrás de mí.

Si sufrir es estar vivo,
recordar es peor;
cada imagen que regresa
abre de nuevo el dolor.
Voy perdiendo la memoria,
detalle a detalle,
dolor a dolor,
pero el cuerpo no se olvida
de lo que perdió el corazón.

Ya no sé qué día era,
ni qué canción sonaba allí,
ni quién soltó primero
la mano del porvenir.

He olvidado tus palabras,
las promesas y el rencor,
pero todavía despierto
buscando tu respiración.

Porque el alma tiene archivos
que la mente no puede quemar,
y aunque borre cada nombre,
algo insiste en recordar.

Si sufrir es estar vivo,
recordar es peor;
cada imagen que regresa
abre de nuevo el dolor.
Voy perdiendo la memoria,
detalle a detalle,
dolor a dolor,
pero el cuerpo no se olvida
de lo que perdió el corazón.

Voy a olvidarte despacio,
sin testigos, sin ritual,
una caricia por noche,
una herida al despertar.

Voy a borrar tu silueta,
el invierno, la estación,
hasta que seas solamente
una duda sin explicación.

Y cuando no quede nada,
ni tu sombra ni mi voz,
tal vez encuentre en el silencio
lo que nunca dio el amor.

Si sufrir es estar vivo,
recordar es peor;
voy perdiendo la memoria,
detalle a detalle,
dolor a dolor.

Ya no recuerdo tu rostro,
pero recuerdo el temblor.
Ya no recuerdo tu nombre,
pero todavía
me acuerdo del sol

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