Querida

Querida, acaso un dios indiferente
trazó tu nombre al borde de mi suerte;
y fueron los azares y la muerte
la lenta geometría del presente.

Tal vez ya te soñaba mi memoria
antes de verte entrar en mi destino;
tal vez cada demora del camino
fue un modo de acercarme a nuestra historia.

Y cuando estás, el mundo se hace breve:
tu piel, la noche; mi deseo, el río.
Todo lo que arde aprende de la nieve,
todo lo que era mío ya es más mío.

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