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hermanos lobos

- ¿Dónde estás? ¡Ocultaste la luz como si no pudieras encontrarte, pero estás equivocada!, dijo el lobo aullando a la luna. Sus cortos bigotes en tacos altos recièn afinados. Estaba ciego. Y cuando creía que había hecho algo, se le dio para que mostrara toda su cara al espejo y se cortara el pelo al final, para poder estrecharle las manos y las piernas al reflejo, pero puede màs un tigre en tamañas circunstancias y ademàs no veía nada. Incluso si luna dijo: "¡Oh, amor de Dios!" O "¡Basta!" Suspiro no disponible. Como dijimos, ella se mordía la cabeza y  sanamente dijo: - No sé si soy chica mala, pero iré con tus hermanos lobos a devorarlos. Te estoy enseñando cosas, aunque sabias crueldades. Y así fue que el lobo perdiò a sus hermanos. Uno por uno. Porque la luna siempre tiene hambre. Pero por lo menos sabe lo que hace.

Felinos

El enojo el error Son los momentos Más felinos Más productivos Del espíritu

Y el mundo sigue abierto

Cuando no queda espacio El verbo se hace espacio Y si no queda tiempo El verbo teje tiempo Por eso siempre hay tiempo Y el mundo sigue abierto

A don Nicanor

Frente a tanto abismo repentino Nicanor vivo En verbo en verso En ancho río Precioso músculo rítmico Teníamos que decir algo Para no sentir esa angustia En el estómago La muerte indigerible Siempre nos duele cuando Nos roba a nuestra gente pero toda muerte muere todo cadáver perece Nicanor, suave voz cruda Piedra, musgo, espuma Te siento como de la familia Como de mi misma sangre Esa sangre que corre y nos Recorre Cada vez que el crepúsculo Ocurre Nos has parido a todos un poco Querido Nicanor Parra qué negarlo Nos has salvado para siempre De ser Vana pompa y circunstancia Nos has redimido del exceso Enumerativo de Whitman De la biblia Y de la inimitable ternura De Neruda y su piel de gallina Y de Borges y el arte de la cita Sin comillas Sin desmerecer a nadie Habitamos tu bosque Cultivamos tu tierra Sembramos tu semilla Que es la nuestra Bendito seas,

Respuesta a una carta de Anna

Vecina querida Cuantas verdades en tu carta Verdades que laten Ciertas pero indemostrables Beethoven reducido a cenizas  Virtuales virtudes portátiles  Hay tanto miedo de incomunicación masiva hoy Que tejer una carta Como la que has tejido  Es un milagro  Casi un sacrilegio  Decíamos con Marco que Quizá haya tres arquetipos Poéticos El verso del diagnóstico, Brecht El verso del presagio de los profetas, digamos Dylan  Por hablar de un profeta Contemporáneo  Y el verso que habla Del misterio sugiriéndolo Desnudándolo sin desnudarlo Y aquí estamos, entre el ruido  Y el silencio Sufriendo el tiempo que Muerde y remuerde A nuestros pueblos  Somos pueblo El pueblo es el verbo  El cuerpo de cristo Eternamente crucificado  Eternamente resucitando El verdadero deseo Diría Buda Es el deseo no egoísta  El deseo abierto  Desear por todas...

Impar

Siempre impar eres Otra de tus tristes Virtudes

Hacer el amor

Ser el universal hermeneuta Ahuyenta Preferimos luchar con la palabra Preferimos una derrota De selva sobre selva Y que sea Lo que el verbo quiera Así en la luz Como en la espina del verso