zamba del último amor

Vi nuestro último beso
mojarse bajo la lluvia,
como un lucero perdido
sobre la noche desnuda.

Nadie lloraba en el patio,
nadie encendía la luna;
sólo el alero aprendía
la lenta voz de la bruma.

La casa cerró sus ojos,
el viento apagó la vid;
tu sombra cruzó la acequia
sin despedirse de mí.

Y el monte preguntó
con una torcaza en flor:
«¿Quién vuelve de la distancia
cuando se acaba el amor?».

**Estribillo**

Final del amor,
ceniza sobre la huella;
un tajo de luz dejó
la noche sobre la tierra.

Final del amor,
vidala que el viento lleva;
herida en la mano de Dios
que ni la muerte nos cierra.

Tu voz quedó en el pasillo
como una copla quebrada;
mi corazón, viejo hierro,
se fue oxidando en tu nada.

Conté promesas y ruinas,
polvo dormido en la parra;
cada recuerdo volvía
con su puñal de escarcha.

El cielo se abrió despacio
como un cuero bajo el agua;
y cada pena escondida
volvió a sangrar en la zamba.

Sin cielo ni explicación,
sin rumbo para los dos,
la noche dijo en secreto:
«¿Fueron ceniza o ardor?».

**Estribillo**

Final del amor,
ceniza sobre la huella;
un tajo de luz dejó
la noche sobre la tierra.

Final del amor,
vidala que el viento lleva;
herida en la mano de Dios
que ni la muerte nos cierra.

Después fuimos el silencio,
dos piedras junto a la senda;
se deshojó el universo,
se hundieron todas las estrellas.

No quedó luz en el valle,
ni pájaro en la arboleda;
pero debajo del mundo
nuestro amor ardía en la tierra.

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